Pepe García Expósito, leyenda viva de Bomberos de Tenerife

Pepe García Expósito.

José García Expósito, con 76 años, es en la actualidad bombero jubilado del Consorcio de Tenerife. Formó parte del cuerpo tinerfeño durante 28 años, casi tres décadas en las que vio “mucha gente morir”. Cuenta que durante su trayectoria las cosas eran muy diferentes, desafortunadamente los medios y los recursos no eran los mismos y los compañeros no contaban con la gran formación y preparación física de los bomberos actuales.

Antes de ser bombero trabajaba de reponedor en una empresa local de Puerto de la Cruz. Después de unos años y ya teniendo una familia muy numerosa, necesitaba mejorar su situación económica. Por este motivo, se aventuró a presentarse a las 11 plazas que ofertaban para formar parte de los bomberos de la Mancomunidad del Valle de La Orotava.  Tuvo suerte y fue de los elegidos para entrar en la promoción del 78.

Son muchas las emergencias y las situaciones peligrosas que se presentan en la vida de un bombero. Pero, sin dudar, la vida de “Pepe” cambió un 11 de septiembre de 1984, fecha en la que intervino en el incendio de La Gomera. Suceso que aún se considera como el más dramático que se ha vivido en las Islas en muchos años, por las 20 personas fallecidas, por las 900 hectáreas quemadas de los montes gomeros, pero sobre todo porque fue un acontecimiento trágico que todavía perdura en la memoria y en el corazón de todos los canarios.

“Ese incendio fue un verdadero infierno. Mi compañero Jesús Hernández Mesa y yo nos vimos acorralados por las llamas y por el humo. No fuimos conscientes de la fuerza y de la velocidad del fuego hasta pisar ese monte. Las llamas se extendían sin piedad llevándoselo todo por delante. Cruzando incluso el mismo asfalto de las carreteras. Vimos a muchas personas morir calcinadas, con la suerte, de poder decir que también pudimos salvar la vida de otras. Nos salvamos de milagro al encontrar una pequeña zanja en la que nos resguardamos de las llamas”.

Tras el incendio los dos bomberos permanecieron en el hospital durante 3 meses recuperándose de las graves quemaduras que sufrieron. De hecho, Pepe cuenta que le costó bastante tiempo poder recuperar la movilidad en uno de sus brazos.  “Lo que vivimos en ese infierno es difícil de superar. Uno nunca vuelve a ser el mismo”, explica emocionado.

34 años después de la tragedia, por fortuna, Pepe García Expósito vivió para contarlo. Su testimonio forma parte de la historia. Y hoy, sin duda, es leyenda viva de Bomberos de Tenerife.

 

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