La Guardia Civil ha asestado un duro golpe al crimen organizado en la isla de Tenerife con la detención de ocho personas que conformaban la red delictiva más activa de la zona. Los arrestados están acusados de cometer hasta 34 hechos delictivos, abarcando robos con violencia e intimidación en establecimientos comerciales, robos con fuerza y sustracción de vehículos a motor. Tras ser puestos a disposición judicial, tres de los detenidos ya han ingresado en prisión.
La investigación, que se ha prolongado durante cuatro intensos meses, se inició tras detectarse un notable incremento de asaltos a estaciones de servicio, restaurantes y diversos comercios repartidos por diferentes municipios tinerfeños. La extrema agresividad mostrada por los asaltantes había generado una gran alarma social y preocupación entre el empresariado local.
Un modus operandi rápido y metódico
El grupo criminal actuaba con una estructura organizativa definida. Los asaltos se perpetraban principalmente en horario nocturno. Para ocultar su identidad, los individuos irrumpían encapuchados y empleaban tácticas de extrema intimidación, portando armas blancas de grandes dimensiones, pistolas tipo táser, mazas y otros objetos contundentes. La ejecución de los robos se llevaba a cabo en apenas unos minutos, mostrando siempre un alto grado de violencia frente a sus víctimas.

Para sus desplazamientos, la organización utilizaba vehículos de alquiler o coches previamente sustraídos. Con el fin de despistar a las autoridades y dificultar la labor de identificación policial, colocaban placas de matrícula robadas que intercambiaban de manera continua. Además, realizaban exhaustivas maniobras de vigilancia y contravigilancia, estudiando los recorridos de la zona antes de actuar. Una vez consumado el asalto, abandonaban los vehículos en áreas previamente seleccionadas, conocidas como “zonas de enfriamiento”, evitando así una vinculación inmediata con el crimen.
Cuantiosos daños y botín millonario
El rastro de destrucción dejado por la banda es considerable. Los daños materiales ocasionados en los comercios afectados superan los 100.000 euros. Por su parte, el valor de los efectos sustraídos asciende a más de 60.000 euros. Entre los bienes robados figuran cajas fuertes con la recaudación diaria, importantes sumas de dinero en efectivo, máquinas de cobro, tabaco y otros objetos de valor.
Caída in fraganti y registros domiciliarios

Dada la alta peligrosidad de los sospechosos, las fuerzas de seguridad diseñaron un amplio dispositivo policial tras observar que el grupo se preparaba para dar un nuevo “golpe” en el sur de Tenerife. La intervención culminó con la detención de los ocho individuos instantes antes de cometer el robo. En el momento del arresto, portaban consigo todo el material destinado a amedrentar a sus futuras víctimas: capuchas, prendas de vestir para ocultar su identidad, cuchillos de gran tamaño, dispositivos táser y mazas.
En el marco de la operación, los agentes llevaron a cabo cuatro registros domiciliarios en los que se localizaron numerosos objetos procedentes de los robos investigados, destacando joyas y tabaco. Asimismo, se incautó un peligroso arsenal que incluía un arma simulada tipo subfusil, puños americanos, dispositivos táser adicionales, mazas, llaves de vehículos de alquiler y una placa identificativa de policía local.
Amplio despliegue policial
El éxito de esta compleja investigación ha sido fruto del trabajo conjunto de varios departamentos. La operación fue dirigida por agentes de la Guardia Civil pertenecientes a la Unidad Orgánica de Policía Judicial, en estrecha colaboración con las áreas de investigación de las compañías de El Puerto de la Cruz y de Playa de las Américas. Además, contaron con el apoyo táctico y operativo del Grupo de Reserva y Seguridad número 8 (GRS 8) y del Grupo Cinológico de la institución armada.






