Nacho Alonso anuncia en Canarias el primer club de inversión del Archipiélago: “Antes de final de año o principios del que viene”

El business angel, con casi 400 inversiones a sus espaldas, advierte en un encuentro empresarial en Tenerife que Canarias forma emprendedores pero no inversores, y lanza un aviso a las administraciones: "Si el emprendedor no encuentra la financiación en su territorio, ¿dónde se va a ir? A Madrid, a Barcelona"

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Canarias tendrá antes de que acabe el año, o a principios de 2027, su primer club de inversión en startups. Lo anunció el propio Nacho Alonso, business angel con más de 30 años como empresario y casi 14 dedicados a invertir en startups, durante una ponencia en un encuentro empresarial celebrado en Tenerife y organizado por CEST, CEOE Tenerife, El Talentón y ECIJA Canarias, ante unas 150 empresas asistentes al encuentro. “Aprovecho que estamos hoy aquí para lanzaros una iniciativa: en breve lanzaremos el primer club de inversión aquí en Canarias“, anunció ante empresarios, emprendedores e inversores locales.

Vicepresidente de BIGBAN, la mayor asociación de inversión privada de España, Alonso llegó con un mensaje directo para el público isleño: la región se está gastando mucho dinero en formar emprendedores, pero casi nada en formar a quienes deberían financiarlos.

El club de inversión llega a Canarias: “Antes de final de año o a principios del próximo”

El anuncio llegó hacia el final de su intervención, pero fue el que más revuelo causó entre el público. “Antes del final de año o primero del año que viene, esto será una realidad”, precisó Alonso, que definió el proyecto como una vía intermedia entre invertir en solitario y meterse en un fondo de capital riesgo: hay que comprometerse a aportar una cantidad al club, pero a cambio se gana formación, acceso a mejores oportunidades y voz en las decisiones de inversión, algo que ni el inversor particular ni el partícipe de un fondo tradicional tienen. “Me siento muy emocionado porque realmente se da la manera de apoyar a los emprendedores locales y de que los inversores no tengan ese miedo de invertir en este tipo de compañías”, señaló.

Se ha gastado como nunca en crear emprendedores, pero casi nada en crear a quienes los financien

“Nunca en la historia se ha empleado tantísimo dinero público en fomentar el emprendimiento”, reconoció Alonso, que elogió los programas de aceleración e incubación que se han multiplicado por toda España. Pero, con las administraciones presentes en la sala, les lanzó una petición: dedicar “parecida o más cantidad de dinero y de tiempo” a fomentar que aparezcan nuevos inversores. De lo contrario, advirtió, “la balanza está desequilibrada”.

Su razonamiento es sencillo: un emprendedor, antes de cumplir dos años de vida, necesita financiación privada. Si no la encuentra cerca, se marcha. De ahí su pregunta a la sala y la cita que subtitula esta noticia. Para evitarlo, defendió que “hay que crear ese caldo de cultivo” para que el emprendedor encuentre inversión “en su terreno”.

Pocas manos levantadas: los expertos recomiendan destinar un 5% del patrimonio a activos alternativos, entre ellos las startups

Alonso recordó que los analistas financieros aconsejan colocar en torno a un 5% del patrimonio en “activos alternativos”, categoría en la que entran las startups. Cuando preguntó cuántos de los presentes habían invertido en ellas, se alzaron pocas manos. Su explicación: se percibe como algo difícil, desconocido o reservado a grandes patrimonios. “Todo eso hay que desmitificarlo”, sostuvo, y prometió que, además de rentabilidad, este tipo de inversión da “un sentido de pertenencia, de legado y de impacto”.

Una startup no es el negocio de toda la vida: está diseñada para perder dinero al principio y crecer muy rápido después

El ponente dedicó un buen rato a aclarar qué es y qué no es una startup. Un negocio con poca necesidad de financiación, que busca rentabilidad y clientes y crece de forma pausada, no es una startup, explicó, aunque son esos negocios, las pymes, los que pueblan España. Una startup, en cambio, necesita mucha financiación y su objetivo no es ganar dinero a corto plazo, sino escalar. Su curva tiene forma de “jota”: durante los primeros meses o años estará “en pérdidas” porque necesita mucho dinero para captar los clientes que la harán crecer. Ambos modelos, precisó, no son incompatibles, pero el inversor debe saber en cuál está poniendo su dinero.

Un momento de la ponencia de Nacho Alonso
Un momento de la ponencia de Nacho Alonso / EDS

Dónde se encuentran las startups: eventos, universidades, LinkedIn y plataformas donde se puede empezar con 100 euros

Alonso enumeró los lugares donde buscar oportunidades: eventos del ecosistema, asociaciones, aceleradoras, las universidades con sus “spin-off”, las redes sociales como LinkedIn y los medios económicos. Para quien quiera empezar a probar, recomendó las plataformas de crowdfunding, “la manera idónea para iniciarse”, donde se puede invertir desde 100 euros.

“Identifícame un mercado”: las preguntas que hace a un emprendedor antes de invertir

Para valorar un proyecto, Alonso aplica seis criterios agrupados en tres ideas: que sea viable, factible e invertible. Sobre lo primero, exige que el emprendedor tenga identificado un mercado real, que define como un número suficiente de personas dispuestas a gastarse el dinero en un producto. Cuando un joven le responde que su mercado son “las pymes de Tenerife”, la respuesta es la misma: “Identifícame un mercado”. Su prueba favorita es preguntar cuáles serán las diez primeras facturas.

También desconfía de quien dice no tener competencia: en ese caso, “huir de él”. Y explica el porqué: “Un competidor es aquel que puede coger el euro que no se va a gastar en tu compañía”.

Tres personas con el mismo máster no son un equipo: “Eso son tres personas en uno”

Sobre la factibilidad, Alonso admitió su sesgo por los equipos con formación y experiencia, como en el fútbol, donde el que más entrena gana más partidos. Pero pide además diversidad: si el equipo son tres personas con la misma carrera y el mismo máster, “eso no es un equipo”. Quiere un perfil tecnológico y, sobre todo, alguien que sepa contratar, despedir, tratar con el banco e interpretar un balance, porque “los emprendedores tienen muy claro cómo generan valor”, pero no todos saben cómo se convierte en beneficio y luego en caja, “por donde la mayoría de las startups mueren”.

La cuenta del inversor: de diez proyectos, siete u ocho mueren, y los dos que sobreviven tienen que pagar la fiesta

Al hablar de lo “invertible”, Alonso aclaró que un emprendedor no tiene por qué construir una empresa atractiva para inversores, “porque muy pocas son invertibles”. Citó un informe de Estados Unidos según el cual solo una de cada 40.000 empresas se financia con capital riesgo; las demás viven de sus clientes y de algún préstamo bancario. En ese sentido, aclaró que el papel del emprendedor es conseguir que su proyecto sea viable y factible, mientras que corresponde al inversor determinar si reúne las condiciones necesarias para ser invertible.

Nacho Alonso anunció que Canarias contará con su primer club de inversión en startups antes de 2027
a presentación durante el encuentro empresarial celebrado en Tenerife / EDS

Explicó su matemática con un ejemplo basado en estadísticas: si invierte un euro en cada uno de diez proyectos y siete u ocho mueren antes de los dos años, los supervivientes tienen que multiplicar la inversión por diez. Si solo la triplican o cuadruplican, pierde dinero; por eso rechaza proyectos buenos pero sin esa capacidad de crecimiento. Y añadió una imagen: “Nosotros somos corredores de relevos. El emprendedor es el corredor del maratón”. El inversor corre su tramo y pasa el testigo a otro más grande.

Solo, con un fondo o en un club: por qué el inversor que va por libre lo tiene más difícil

El ponente comparó las formas de invertir. El particular que va por su cuenta tiene una ventaja, poder entrar con la cantidad que quiera, pero le faltan información, un número suficiente de inversiones para que la estadística juegue a su favor, presencia en el ecosistema y equipo de análisis. Además, advirtió, las oportunidades que le llegan son a menudo “las que nosotros, los profesionales, hemos ido rechazando”. Los fondos mejoran casi todo, pero son pasivos, exigen entradas de unos 100.000 euros y no permiten participar en las decisiones. Los clubes de inversión, como el que ahora llega a Canarias, defendió Alonso, son el punto intermedio.

Las cifras: un 11,1% anual en capital privado y hasta un 33,3% en los mejores fondos de startups

Alonso recurrió al anuario de la Asociación Española de Capital Privado, que compara rentabilidades netas anualizadas entre 2006 y 2024. El inmobiliario rindió un 6,1%; los activos más conservadores, entre el 2,9% y el 3,7%, y los fondos de capital privado un 11,1%, “una barbaridad”, según el ponente. Dentro del capital riesgo en startups, los fondos del primer cuartil, el 25% de los que mejor funcionan, alcanzan una rentabilidad del 33,3%; los del segundo, un 11,7%; los del tercero, un 3,3%, y los del último pierden dinero. Aun así, precisó, el 77% de las aportaciones anuales va a los cuartiles buenos.

También citó una encuesta de la Asociación Española de Business Angels: el 49% de los inversores multiplicó entre una y tres veces lo invertido; el 22%, entre tres y siete; el 19%, entre siete y veinte; y un 5% más de veinte. Su conclusión: invertir en startups es “no solo rentable, sino muy, muy, muy rentable”.

Dos jóvenes de Elche, un cohete y la historia que más le gusta contar

Alonso cerró con una anécdota. Hace nueve años, dos jóvenes de Elche le dijeron que eran ingenieros aeroespaciales, sin experiencia, y que querían lanzar un cohete al espacio. Invirtió. Hoy, contó, PLD Space ha convertido a España en una de las pocas potencias con capacidad de lanzar un vehículo al espacio y acaba de cerrar una ronda de financiación de 488 millones de euros con el Gobierno de España, Estados Unidos y Japón. “Qué satisfacción me da la vida”, dijo, tras visitar las instalaciones de la compañía y comer con su equipo directivo.

Su consejo final fue invertir “sin perder la cabeza” y con “porcentajes muy pequeños” del ahorro. Y se despidió con su frase-resumen: invertir en startups es como lanzarse al vacío, pero con un buen paracaídas, y acompañado por grupos como el suyo, “la caída se convierte en un vuelo controlado, satisfactorio y muy divertido”.

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