El batería canario Alfredo Llanos Penedo murió este jueves, 27 de agosto, en Tenerife a los 66 años. El músico tinerfeño fundó las bandas Imago y Jazz Borondón, además de tocar con los intérpretes más destacados del archipiélago. Su estilo sutil, preciso y versátil lo convirtió en uno de los baterías más apreciados de Canarias, como intérprete y como profesor. Familiares y amigos lo despiden este viernes, 28 de agosto, a las 17.00, en el tanatorio de Santa Lastenia, en Santa Cruz de Tenerife.
Impulsado por una búsqueda creativa constante, Llanos Penedo trascendió las etiquetas estilísticas, de ahí que, desde el inicio de su carrera, abarcara tanto el rock progresivo de Imago como el jazz fusión de Jazz Borondón. Fundado a finales de la década de los 70 en Santa Cruz por Miguel Jaubert, Imago destacó por su espíritu vanguardista y causó un impacto extraordinario en la escena tinerfeña por su propuesta innovadora en el ámbito de la música moderna y el rock en las islas.
La banda Jazz Borondón se fundó en 1988 para participar en la III Muestra Regional de Jazz para Jóvenes Intérpretes y estuvo compuesto inicialmente por Luis Fernández (teclados y voz), José Carlos Machado (bajo), José Pedro Pérez (percusión) y Ruskin Herman (guitarra), junto a Alfredo Llanos en la batería.
La voz de su batería es reconocible en múltiples grabaciones de músicos y bandas destacadas de las islas, entre ellas, Taburiente, con quien colaboró durante 15 años, Taller Canario de Canción, al que se incorporó en los años 90 y al que acompañó en su vuelta a los escenarios en 2017, y los primeros pasos en solitario de cada uno de los miembros de esta formación.
Los Sabandeños, Benito Cabrera, Arístides Moreno, Alicia Ramos y la brasileña Rita Tavarez se encuentran también entre los artistas a los que aportó su manera de sentir la batería. La Orquesta Sinfónica de Tenerife es otra de las formaciones musicales con las que contribuyó con su base rítmica y su capacidad para aportar su música en géneros tan dispares como jazz, folk, rock, música brasileña y canción de autor. Dotado de una enorme curiosidad y de una capacidad natural para el diálogo y el entusiasmo, apoyó también a jóvenes intérpretes, con los que trabajó con consideración a sus talentos.
Su labor docente —inicialmente sostenida por iniciativa propia y más tarde como profesor de Batería y Combo de la Escuela de Música de La Laguna— ha convertido en semilla su sensibilidad y su conocimiento y ha germinado en múltiples baterías que hoy llevan su legado en su labor interpretativa.
Las características de su forma de interpretar, la combinación de rigor y sutileza que aportaba a las bandas han sido reconocibles y aplaudidas en múltiples grabaciones y conciertos en vivo a lo largo de casi cinco décadas. A juicio de los críticos y de los músicos con los que compartió su vida, en su música se traslucen características esenciales de su personalidad: la honestidad como intérprete y la sencillez, bondad, honradez y afabilidad de su carácter.




