Noticias Tenerife La Guardia Civil desarticula una red criminal que envió más de una tonelada de cocaína a Tenerife y traficaba con armas

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La Guardia Civil desarticula una red criminal que envió más de una tonelada de cocaína a Tenerife y traficaba con armas

La segunda fase de la ‘Operación Embarcadero’ culmina con cuatro nuevos detenidos, la caída de la cúpula directiva de la banda y la intervención de patrimonio procedente del blanqueo de capitales

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Las Comandancias de la Guardia Civil de Sevilla y Tenerife han dado por concluida la ‘Operación Embarcadero’, logrando el desmantelamiento absoluto de una organización criminal dedicada a la modificación y tráfico ilícito de armas de fuego, así como al transporte de grandes cantidades de estupefacientes. En esta segunda fase del operativo policial, los agentes han procedido a la detención de cuatro personas y a la investigación de una quinta, la cual ya se encontraba interna en un centro penitenciario de la provincia sevillana. Tras su puesta a disposición judicial, se ha decretado el ingreso inmediato en prisión provisional y sin fianza para tres de los nuevos arrestados.

Las autoridades han destacado el éxito de esta intervención conjunta, afirmando que con ella “se da por completamente desarticulada la presunta organización criminal, incluida su cúpula directiva y la infraestructura logística que mantenía activa en Sevilla y Tenerife“. Entre los detenidos en esta última etapa se encuentra el individuo que ejercía como segundo responsable de la red, un arresto clave que ha permitido neutralizar la estructura de mando que aún lograba mantenerse operativa tras los primeros golpes policiales.

Durante el desarrollo de esta fase definitiva, los agentes han llevado a cabo cuatro entradas y registros, tres de ellos ubicados en la isla de Tenerife y uno en Sevilla. En el interior de los inmuebles inspeccionados, la Guardia Civil ha intervenido numerosa documentación de interés para la causa, dispositivos informáticos, dinero en efectivo, así como sustancias dopantes y estupefacientes. Además, el operativo ha permitido la incautación de vehículos de alta gama, relojes y joyas de elevado valor, junto a diverso material táctico que incluía defensas extensibles y dispositivos tipo táser.

El rastreo financiero ha sido otra de las piezas fundamentales de la investigación, sacando a la luz nuevos activos patrimoniales que la banda habría adquirido con los beneficios de sus actividades ilícitas. Según detallan las fuentes oficiales, estos fondos “habrían sido introducidos en el circuito legal mediante un presunto delito de blanqueo de capitales”. Ante estos hallazgos, se ha procedido de forma inmediata al bloqueo de inmuebles, cuentas bancarias y otros activos, además de la requisa de diversos vehículos vinculados a la red.

El modelo de negocio de la organización se apoyaba en una doble vertiente delictiva que, asegura la Guardia Civil, “suponía un grave riesgo para la seguridad ciudadana”. Por un lado, la investigación constató que la banda enviaba semanalmente más de 50 kilos de cocaína desde Sevilla y Madrid con destino a Tenerife, utilizando para ello empresas de paquetería habituales. En total, se ha logrado acreditar el traslado de más de 1.000 kilos de esta sustancia en un periodo inferior a diez meses, droga que posteriormente era distribuida de forma rápida por la isla canaria. Los investigadores señalan que, “para dificultar la identificación de los responsables, la organización utilizaba documentos nacionales de identidad sustraídos a terceras personas, empleando esas identidades en los envíos de la droga”.

El Inicio

El origen de esta caída se remonta a la primera fase de explotación de la ‘Operación Embarcadero’, llevada a cabo en noviembre de 2025. En aquel momento, la Guardia Civil logró detener a siete integrantes, de los cuales cinco ingresaron en prisión provisional, incluyendo al principal líder de la estructura asentada en Sevilla. Aquel primer gran golpe permitió desmantelar un taller clandestino altamente especializado en la modificación y fabricación de armas de fuego y munición, el cual contaba incluso con un banco de pruebas insonorizado. En dicha intervención se decomisaron más de 30 armas de fuego cortas y detonadoras ya transformadas para efectuar fuego real, además de 1.300 cartuchos metálicos, maquinaria para contar billetes y sofisticados equipos destinados a detectar vigilancias policiales.

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El análisis de toda la información recabada a lo largo de estos meses ha dejado en evidencia la alta profesionalización del grupo. Tal y como concluye el Instituto Armado, la investigación “ha puesto de manifiesto que la presunta organización criminal presentaba una estructura perfectamente definida, con funciones repartidas, una marcada jerarquía interna y dos núcleos principales de dirección, uno en Sevilla y otro en Tenerife“. Hoy, ambas sedes y toda su infraestructura operativa, logística y patrimonial han quedado completamente clausuradas.

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