El traslado y posterior confinamiento clínico de los catorce pasajeros españoles a bordo del Hondius obedece a un protocolo unánime, diseñado para garantizar el bienestar de los afectados y la bioseguridad del país. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla Bernáldez, ha informado de que la Comisión de Salud Pública, junto a la ponencia de alertas y el conjunto de las comunidades autónomas, ha aprobado sin fisuras el protocolo de manejo para estas personas.
A su llegada al aeropuerto tinerfeño, los catorce ciudadanos serán embarcados en una aeronave fletada por el Ministerio de Defensa y el Ejército del Aire. Dicho avión será el modelo que las Fuerzas Armadas “hayan considerado oportuno” para garantizar la distancia y separación física exigidas por los estándares de Sanidad. Además, se han tomado previsiones para contar con al menos un avión medicalizado expresamente destinado al aislamiento en caso de que alguien manifieste síntomas antes del vuelo.
La situación a bordo es de absoluta normalidad clínica. Las autoridades de Sanidad, incluyendo a la ministra, mantuvieron a las 12:30 horas del viernes [8] una videollamada con los catorce pasajeros, constatando su buen estado. “Han sido una reunión cordial en la cual hemos podido ver que se encuentran bien, estaban con sus mascarillas, con sus medidas de higiene respiratoria”, detalló Padilla.
Durante la conexión, los pasajeros trasladaron a las instituciones su miedo e inquietud por ciertas manifestaciones contrarias a su llegada, solicitando explícitamente que se comunicara a la ciudadanía que “ellos no son un riesgo para la población general”. El secretario de Estado ha refrendado esta afirmación, asegurando que la situación existente es de riesgo muy bajo y que las instituciones, junto con la grandísima mayoría de la población española, están a su lado apoyándolos en este proceso.
Tras superar el protocolo previsto a su llegada al puerto de Granadilla de Abona y, una vez en la Comunidad de Madrid, los españoles ingresarán en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla bajo la definición epidemiológica de «contactos». El estricto protocolo establece que se les realizará una PCR inicial y otra a los siete días, remitiendo las muestras al Centro Nacional de Microbiología en Majadahonda. Se implantará una vigilancia activa rigurosa, documentando su temperatura y ausencia de síntomas dos veces al día.
Ante un posible caso sospechoso
Si alguno de ellos desarrollara un cuadro compatible con el hantavirus, pasaría inmediatamente de ser contacto a ser «caso sospechoso», lo que implicaría su traslado a una habitación de aislamiento con presión negativa. En concreto, Padilla ha especificado que “se le hará una PCR en sangre y en suero y, si presenta síntomas respiratorios, también un frotis nasofaríngeo”.
Ante la posibilidad de un primer resultado no concluyente, las autoridades sanitarias han establecido un sistema de evaluación continua priorizando el criterio médico. El representante gubernamental ha aclarado que, “si la prueba es negativa y continúa con síntomas, se repetirá una prueba 24 horas después”. En el escenario de que la enfermedad no remita tras esa segunda comprobación, Padilla ha añadido que, si “no hay otro diagnóstico que sea compatible o que sea razonablemente certero para diagnosticar esa situación, se repetirá a las 48 horas o cada 48 horas si siguen persistiendo los síntomas”.
Unidad de aislamiento y tratamiento de alto nivel
Paralelamente a esta monitorización hospitalaria, y como medida de máxima precaución nacional, el Ministerio de Sanidad mantendrá una comunicación directa con las infraestructuras de máxima bioseguridad del país. A este respecto, el secretario de Estado ha confirmado que “en todo momento se dará preaviso a la unidad de aislamiento y tratamiento de alto nivel (UATAN), para que estén sobre aviso por si fuera necesario activarla” y proceder a un traslado inmediato del paciente infectado.
Conscientes del impacto de este proceso prolongado, el Ministerio ha integrado a la Comisionada de Salud Mental para que lidere un programa de soporte psíquico y emocional, brindando asistencia continua a los pasajeros durante su aislamiento.
La duración exacta de la cuarentena sigue siendo objeto de análisis epidemiológico. Las autoridades sanitarias, asesoradas por los expertos en enfermedades infecciosas presentes en el barco, trabajan en fijar la fecha del último contacto de riesgo, barajando el veintiocho o el treinta de abril, fechas en las que se activaron las medidas de distanciamiento social a bordo del buque.
Padilla subrayó que “desde el día 28 no tenemos constancia de la existencia de la aparición del inicio de síntomas dentro del barco”, un dato crucial que acerca a los pasajeros a las áreas de “baja probabilidad” de transmisión. Para su ingreso en el Gómez Ulla, los ciudadanos firmarán una hoja informativa detallando las estrictas normas de convivencia y limitaciones de movimiento en el hospital.
El secretario de Estado aclaró que este documento no equivale a un consentimiento informado habitual, puesto que, al tratarse de una cuestión de salud pública obligatoria, no existe la posibilidad de solicitar un alta voluntaria. Pese a la complejidad jurídica, Padilla confirmó que la colaboración es total y que ninguno de los pasajeros se ha opuesto a cumplir con su deber sanitario, un esfuerzo que contará con la supervisión presencial en Tenerife del propio Padilla, de la Secretaria General y del Director General de Salud Pública.
Aprobado el protocolo de manejo de personas desembarcadas del HONDIUS.
Se establece cuarentena y vigilancia activa en el Hospital Gómez Ulla para contactos y pasajeros en seguimiento en España.
Las medidas se revisarán de forma continua según evolucione el brote. pic.twitter.com/tPh9nixzJ5
— Ministerio de Sanidad (@sanidadgob) May 8, 2026






