Teidagua, en colaboración con el Ayuntamiento de La Laguna, implementa mejoras en la depuradora de Punta del Hidalgo mediante una técnica innovadora de bioindicación.
El método, que ya ha mostrado excelentes resultados en instalaciones similares a nivel mundial, se basa en la detección y seguimiento de determinados microorganismos, utilizados como referencia para evaluar la salud ambiental del recurso hídrico.
El alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, destacó que “a través de esta iniciativa, la depuradora de Punta del Hidalgo se sitúa a la vanguardia en la gestión sostenible de aguas residuales en Canarias, demostrando su compromiso con la innovación y el cumplimiento de los estándares medioambientales más exigentes establecidos a nivel internacional”.
Esta medida cobra especial relevancia en el marco de la nueva Directiva Europea sobre el Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas, aprobada en 2024, que establece exigencias más estrictas para las plantas depuradoras.
Entre sus objetivos se incluyen la eliminación de contaminantes emergentes, una mayor eficiencia energética y alcanzar la neutralidad de carbono para 2045. En este contexto, la bioindicación se perfila como una herramienta clave para cumplir con estas metas ambiciosas.
Asimismo, el concejal de Aguas lagunero, Ángel Chinea, remarcó que “este programa de actuación no solo influye en los valores del producto depurado resultante, sino que se mejora la eficiencia energética general de la instalación, se incrementa la aireación de todo el sistema y se optimiza la capacidad general de eliminación de contaminantes de esta infraestructura, que actualmente abastece a un gran número de plantaciones agrícolas de la Comarca Nordeste Lagunera”.
Por último, el director gerente de Teidagua, Braulio Domínguez, subrayó que “este proceso completamente biológico nos ayudará a comprobar la calidad de este ecosistema y si es necesario aplicar medidas complementarias para prevenir la proliferación controlada de alguna especie o para regular o estabilizar algún parámetro que registre cualquier tipo de anomalía, como puede ser la demanda de oxígeno o nutrientes”.
“La optimización del proceso biológico no solo mejora la eficiencia actual, sino que nos prepara para los retos futuros”, señala Eduardo Alemán, responsable de la planta.
“La nueva directiva exige instalaciones más eficientes energéticamente y con mayor capacidad de eliminación de contaminantes. Un proceso biológico bien controlado y optimizado es la base para alcanzar estos objetivos de forma sostenible”, concluyó.








