La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias está tramitando la concesión de una ayuda a la Asociación de Desarrollo Rural por la Conservación de los Castañeros de Tenerife (CONCASTEN). El dinero servirá para apoyar sus proyectos de recuperación de fincas, conservación de este cultivo tradicional y diversificación agrícola. El consejero, Narvay Quintero, lo anunció este viernes, 6 de noviembre, durante una visita a la Finca Ecológica Alpet, en La Orotava, donde conoció de primera mano las iniciativas del colectivo para recuperar terrenos abandonados y garantizar la continuidad de la actividad agrícola en las medianías de la isla.
Quintero estuvo acompañado por el concejal de Agricultura y Ganadería del Ayuntamiento de La Orotava, Alexis Pacheco, y por el viceconsejero del Sector Primario, Eduardo García Cabello. Recorrieron la explotación junto al presidente de CONCASTEN, Ismael Gutiérrez; la tesorera, Lidia Hernández; el secretario, Pablo Cabrera; y el vocal, José Manuel Febles, quienes explicaron al consejero los principales proyectos y necesidades de la asociación.
El titular de Agricultura defendió que la conservación de estos árboles exige un esfuerzo compartido y también un componente económico. «La conservación de los castañares requiere la implicación de los propietarios y de las administraciones, pero también generar oportunidades para que las explotaciones sigan siendo productivas y rentables. Por eso es importante apoyar proyectos que contribuyan a recuperar terrenos abandonados, diversificar la actividad agrícola y mantener vivo nuestro patrimonio rural», señaló. Quintero añadió que «los castañares forman parte del paisaje y la identidad de las medianías de Tenerife. Además de su valor agrícola y cultural, contribuyen a la biodiversidad y su adecuado mantenimiento favorece la conservación del entorno y la prevención de incendios forestales».
Recuperación de fincas y diversificación
Entre las líneas de trabajo de CONCASTEN figuran la recuperación de terrenos en situación de abandono, el cuidado y mantenimiento de los castañares y la incorporación de cultivos complementarios que permitan diversificar la producción y mejorar la rentabilidad de las explotaciones. La entidad defiende así un modelo de aprovechamiento agrícola que mantenga las fincas en activo y, a la vez, favorezca la conservación de estas formaciones arbóreas y su entorno.
La Finca Ecológica Alpet es, según se destacó durante la visita, un ejemplo de ese modelo, ya que combina el mantenimiento de los castaños con otros cultivos y actividades agrícolas. El objetivo es generar nuevas oportunidades económicas que animen a los propietarios a mantener sus terrenos en producción y a realizar las labores de conservación necesarias.
El presidente de CONCASTEN, Ismael Gutiérrez, detalló además otras iniciativas de la asociación, entre ellas la organización de cursos de poda, injerto y micología, el intercambio de conocimientos entre propietarios y el desarrollo de proyectos destinados a mejorar el aprovechamiento de los recursos de estas explotaciones.
Los representantes del colectivo trasladaron también la necesidad de mejorar los accesos a las zonas de medianías altas, facilitar el mantenimiento de las explotaciones y reforzar los recursos destinados a la recuperación de fincas. Expusieron asimismo otras iniciativas vinculadas a la protección de la biodiversidad, como la creación de pequeños puntos de agua para favorecer la presencia de fauna.
La Orotava, el municipio con más superficie de castaños
El concejal Alexis Pacheco indicó que La Orotava cuenta con unas 250 hectáreas de castaños, lo que la convierte en el municipio con mayor superficie dedicada a este cultivo. Explicó que el 75 % de esa extensión se destina a la producción de castañas y el 25 % restante se aprovecha para usos artesanales. Pacheco subrayó la importancia de fomentar el asociacionismo entre los agricultores para facilitar la coordinación con las administraciones públicas y promover actuaciones dirigidas a recuperar la masa arbórea. También destacó el potencial económico del cultivo como fuente complementaria de ingresos para las explotaciones y como alternativa para diversificar la producción agraria en determinadas épocas del año.
Limpieza de fincas con personal de GESPLAN
Quintero recordó los trabajos que el Ejecutivo autonómico promueve, en colaboración con otras administraciones, para facilitar la limpieza y recuperación de fincas. En ellos participa personal de la empresa pública Gestión y Planeamiento Territorial y Medioambiental (GESPLAN). Según el Gobierno de Canarias, estas intervenciones han facilitado las labores de mantenimiento en parcelas que llevaban años abandonadas, han favorecido su recuperación y han creado mejores condiciones para retomar la actividad agrícola.
Control biológico contra la avispilla del castaño
A las medidas de apoyo a la recuperación de fincas se suma el programa de vigilancia y control biológico de la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus), que desarrolla la Dirección General de Agricultura a través del Servicio de Sanidad Vegetal, con la participación de la empresa pública Gestión del Medio Rural (GMR Canarias). Esta plaga, una de las principales amenazas para el cultivo, afecta a los brotes y las yemas de los árboles, limita su desarrollo y reduce su capacidad productiva, lo que provoca pérdidas en las cosechas.
El Gobierno de Canarias realiza desde 2015 trabajos de prospección y vigilancia en las principales zonas de cultivo del castaño del Archipiélago, así como en los viveros que comercializan esta especie. Tras detectarse la plaga en Canarias en 2020, se intensificaron las inspecciones y el seguimiento, y en 2023 comenzaron las primeras sueltas experimentales de Torymus sinensis, un parasitoide que actúa como enemigo natural de la avispilla y permite combatirla mediante control biológico.
Las actuaciones han continuado en las campañas de 2024, 2025 y 2026 con nuevas sueltas en los focos detectados en Tenerife, La Palma y Gran Canaria, acompañadas de trabajos de seguimiento para evaluar la evolución de la plaga y la eficacia del control biológico, incluido el grado de parasitismo alcanzado. El programa se completa con inspecciones periódicas en viveros y medidas de vigilancia sobre el movimiento de material vegetal procedente de zonas afectadas, con el fin de limitar la propagación de la avispilla y proteger los castañares de Canarias.






