Jesús Millán Muñoz | Cincuenta años de escritor

Existen conmemoraciones, para todos los gustos e intenciones. Cincuenta años de la publicación del primer libro, cien años del nacimiento, diez años del fallecimiento…

Todas estas simbolizaciones de un autor un acontecimiento o un hecho son, quizás, importantes para recordar la producción cultural de un autor o autora, o de una efemérides, o quién sabe, de cualquier acontecimiento histórico, o cómo ahora, cada día se celebran dos o tres realidades, incluso, aprobadas por los Organismos Internacionales.

Uno, es consciente, desde que a los doce o trece años, empezó a escribir, quiso comenzar a redactar, pensó que quería ocupar un lugar en este mundo, cuándo se dieron los primeros balbuceos, en parte psicológicos, en parte, pequeños rudimentos. En todo este tiempo, se han pasado por muchas fases, de materialización y cristalización de ese sueño, de formación, de estudio, de realización, de actividades de la vida, de diferentes modos y maneras. Y, quizás, uno, deba enfrentarse a su yo, en un espejo, que tenga los menos engaños y mentiras posibles.

Pueden que otros, pocos desde luego, en proporción de la totalidad, hayan vivido y existido profesional y vocacional y económicamente de este oficio. No es el caso, de la persona que se está poniendo en el candelero de la crítica y de la autocrítica. Sea porque no tenga talento, sea por vivir y existir en una localidad, demasiado pequeña para estos parabienes, sea por las circunstancias de un tipo o de otro, debe confesar, que después, de cincuenta años de escritura-pensamiento y de cuarenta y cinco de pintura-arte, ya que esta actividad, paralela y al mismo tiempo, convergiendo con la primera, en sincronía y sinergia, se encendió la vela a los diecisiete años.

Hay que confesar, por las razones, que sea, que ante el público, especialistas, expertos, entendidos, generalistas, ha sido un enorme fracaso. Jamás, se ha publicado una parte, un libro de cien páginas, por una editorial privada o institucional, jamás, ninguna galería o marchante privado se ha interesado, por su producción cultural artística, al menos oficialmente, extraoficialmente, desconocemos, porque por el mundo están pululando, desde hace décadas, miles y docenas de miles de dibujos y pinturas…

¿Por qué y para qué del fracaso? ¿Para qué le vas a poner otro nombre?

Existen dos categorías, en el mundo de la creación e investigación cultural. Están los que se dedican a ello, de forma profesional y los que son aficionados, en mayor o menor grado un hobby, un interés muy grande, pero no desean dedicarse a ello profesionalmente. Es decir, no solo desarrollar una actividad en esa temática, sino intentar que sea una profesión, en mayor o menor grado con dividendos y plusvalías, culturales, sociales, económicas.

Debo confesar, aunque sea duro aceptarlo, que al autor que comentamos, yo mismo, ha sido un intento de profesión, por tanto, soy un profesional fracasado, en el campo de la literatura-escritura-filosofía como descubrimiento-invención-investigación, en el campo del arte plástico como arte-pintura-dibujo-etc.

Ahora camuflar esa realidad, con otras explicaciones, es un engaño y una mentira, ante los demás, ante si mismo… la realidad, es que es la actividad de alguien que ha querido ser profesional, por tanto, con remuneración y un valor de su trabajo de creación e investigación para la sociedad. No, quizás, para vivir solo y exclusivamente de ello, pero al menos ser un complemento. Pero ni siquiera, se ha conseguido que la actividad principal, la profesión u oficio, de la que se vive, permitiese, tuviese una relación con la profesión vocacional literaria o filosófica o artística plástica. Salvo algunos años, que se compatibilizó con la enseñanza. El resto del tiempo, ni siquiera, puede decirse, que la actividad profesional remunerada, tiene relación directa con la actividad cultural de creación e investigación. Aunque, en todo se producen, puentes y viaductos, aunque todo en la existencia esté correlacionado e interrelacionado.

Para terminar, he indicado, la necesidad, de que se cree un estudio y análisis público y social. Empezando por los medios de la situación de docenas de miles de personas que se dedican a la investigación y creación cultural, en multitud de ramas, y su destino, es el fracaso, por multitud de razones. Entre otras, porque son más los llamados que los escogidos. Y, porque el mercado industrial cultural, solo viven de ello, si es que lo hacen, el uno por ciento o un poco más.

En segundo lugar, la necesidad, que al menos, con los medios que disponemos, en una sociedad que tanto gasta en cultura, de todos los modos y formas, que tantas instituciones existen, que el sistema tecnológico informático es enormemente poderoso, y cada vez más, que al menos, en forma “digital” se puede conservar para el futuro, una copia de toda la producción cultural, en todas las ramas y actividades, de todas las personas que quieran, san escritos, literatura, matemáticas, música, imágenes de esculturas y pinturas, etc.

¡Uno, muchos, se preguntan si han perdido su existencia dedicándose a una actividades culturales, de los que no han obtenido nada o casi nada a nivel material, quizás si a nivel cultural, y mejore es dedicarse a esto, que no hincharse de whisky…!

¡Al menos, en una etapa que tanto se valora el reciclaje, que no se pierda y se destruya tanta producción cultural, aunque sea inédita, para que generaciones futuras, la estudien y analicen, para que al menos, sirva para la identidad cultural de pueblos o comarcas o regiones, aunque sean producciones cultúrales de quinta o décima categoría…!

¡Acaso es que no existen panaderos de quinta categoría y médicos y odontólogos, y medio viven o viven del todo…, porqué los creadores o investigadores, a y en todas las ramas de quinta o décima categoría, no podrían quedar sus obras, guardadas en bodegas materiales de museos o fundaciones o ayuntamientos, o en los vientres de los silos de Internet!

Por: Jesús Millán Muñoz.

http://filosliterarte.blogspot.com.es © jmm caminero (25 mayo-09 julio 2020 cr).