El adjunto primero a la Diputación del Común y catedrático de Cirugía, Antonio Alarcó, reclama la creación de una Agencia Nacional de Emergencias Sanitarias ante la amenaza permanente que representan enfermedades infecciosas como el ébola y otras zoonosis con capacidad de generar crisis sanitarias internacionales.
Alarcó sostiene que la globalización puede hacer que cualquier brote local se convierta en un problema mundial y advierte de que “no caben improvisaciones” frente a virus que se transmiten desde animales. En este contexto, defiende el modelo One Health, basado en la coordinación entre salud humana, animal y medioambiente como herramienta esencial para anticipar futuras pandemias y responder con rapidez y criterios exclusivamente científicos. “El virus no entiende de ideologías ni de intereses políticos”, afirma.
El catedrático recuerda que el ébola es una enfermedad infecciosa causada por virus del género Ebolavirus, identificado por primera vez en 1976 en la actual República Democrática del Congo. Alarcó explica que este virus provoca una fiebre hemorrágica grave con elevada mortalidad y señala que la variante más peligrosa es el Ebolavirus Zaire, responsable de algunos de los brotes más letales registrados hasta la fecha.
En este sentido, indica que el reservorio natural del virus se encuentra en determinados murciélagos frugívoros y que el contagio a humanos puede producirse por contacto con animales infectados como los monos o antílopes salvajes. La transmisión entre personas se produce mediante sangre, fluidos corporales u objetos contaminados, por lo que “el ébola no se transmite por el aire como la gripe o la COVID-19”, aclara.
Las epidemias, más allá de un problema sanitario
El especialista subraya que “el ébola demuestra que las epidemias no son solo un problema médico, sino también una amenaza para la estabilidad económica y social de países enteros”. Así ocurrió durante el brote registrado entre 2014 y 2016 en Guinea, Liberia y Sierra Leona, donde miles de personas perdieron la vida y los sistemas sanitarios quedaron completamente desbordados. Las consecuencias trascendieron el ámbito sanitario y económico, incluyendo el cierre de fronteras, el colapso hospitalario y un profundo aumento de la desconfianza hacia las autoridades.
Antonio Alarcó destaca que, a excepción de una variante reciente poco frecuente, existen vacunas eficaces, tratamientos con anticuerpos monoclonales y protocolos sanitarios mucho más avanzados que hace décadas. Sin embargo, insiste en que el riesgo sigue existiendo, especialmente en países con sistemas sanitarios frágiles.
“Aquí no valen improvisaciones ni cálculos políticos. Las emergencias sanitarias tienen que estar dirigidas por técnicos y especialistas”, concluye.







