El cierre preventivo de múltiples zonas de baño en el archipiélago canario durante la actual temporada estival ha suscitado la reacción del sector empresarial. Cybell Kiessling, consejera del Grupo Loro Parque, ha expresado públicamente su preocupación ante las constantes clausuras costeras motivadas por episodios de contaminación hídrica y riesgos geológicos, instando a las administraciones competentes a ofrecer una respuesta que garantice tanto la seguridad ciudadana como el disfrute del patrimonio natural.
La directiva ha señalado la frustración que genera esta coyuntura en el momento de mayor afluencia en las costas. “Soy canaria. Llega el verano y lo único que queremos es disfrutar de nuestras playas. Sin embargo, muchas siguen cerradas por desprendimientos, por contaminación, por E. coli”, afirmó Kiessling, quien además valoró la situación actual del litoral asegurando que “es triste. Muy triste. Y profundamente decepcionante”.
Las advertencias de la empresaria se producen en el contexto de diversas medidas ejecutadas recientemente a nivel insular para restringir el acceso al mar. En el ámbito de la salubridad del agua, destaca la intervención en el municipio de Granadilla de Abona, cuyo Ayuntamiento se ha visto obligado a establecer la clausura temporal de la playa Leocadio Machado, ubicada en El Médano, tras registrar índices de la bacteria Escherichia coli (E. coli) superiores a los umbrales sanitarios permitidos.
A esta problemática vinculada a la calidad del agua se suma el riesgo derivado de la inestabilidad del terreno. En la actualidad, siete enclaves costeros emblemáticos de Tenerife mantienen prohibido su acceso por el peligro inminente de desprendimientos en acantilados y laderas. Las áreas afectadas por estas restricciones abarcan la playa de Los Patos en La Orotava, Benijo y Las Gaviotas en Santa Cruz, la playa de La Consolación en Garachico, Los Barqueros en Buenavista del Norte, Santo Domingo en La Guancha y el charco de Tabaiba en El Rosario.
Para Kiessling, la acumulación de banderas rojas supone un grave perjuicio transversal que golpea de forma directa a la competitividad de la principal industria de las islas. La directiva lamenta este escenario, argumentando que “miles de turistas eligen Canarias por sus playas y se encuentran con banderas rojas y accesos cerrados”. Asimismo, subraya la repercusión para la población residente, enfatizando que la preocupación obedece “no solo por quienes vivimos aquí, que merecemos poder disfrutar de nuestro litoral con seguridad, sino también por la imagen que proyectamos al exterior”. Por este motivo, insiste en que la gestión y mantenimiento de estos espacios debe ser abordada como una cuestión de Estado.
Desde sus nuevas responsabilidades en el consejo de administración del grupo familiar, entidad reconocida como referente mundial en materia de sostenibilidad y preservación medioambiental, Kiessling sostiene que el éxito económico de Canarias como destino turístico depende enteramente de la salud de sus ecosistemas y de la eficiencia de sus infraestructuras públicas. Reafirmando su apuesta por un modelo de excelencia que integre el desarrollo económico y el respeto absoluto al entorno natural, la consejera concluyó advirtiendo que “cuidar nuestras playas no debería ser una opción ni un debate. Debería ser una prioridad”.





