Un equipo internacional de científicos ha demostrado cómo los delfines mulares combinan la ecolocalización y el movimiento para distinguir objetos de diferentes materiales mientras nadan. Esta investigación, publicada en la revista The Journal of the Acoustical Society of America, constituye el primer trabajo científico que une cognición y acústica con los animales residentes en las instalaciones tinerfeñas, aportando nuevas claves sobre la percepción sensorial de la especie.
El desarrollo del trabajo detalla que los delfines son capaces de diferenciar entre esferas compuestas por plástico, aluminio, latón o acero utilizando exclusivamente su biosonar, incluso cuando estos elementos resultan visualmente idénticos. A través de un avanzado sistema de emisión de clics ultrasónicos y el posterior análisis de los ecos que rebotan, los animales logran construir en tiempo real una representación mental detallada de su entorno físico, operando de manera similar a un equipo ecográfico de alta precisión.
Para llevar a cabo las pruebas, el equipo científico trabajó con Achille y Clara, dos delfines mulares que se aproximaron nadando a un par de esferas suspendidas en el agua para seleccionar el material correcto guiándose únicamente por el sonido. El proceso fue registrado mediante hidrófonos de alta sensibilidad y cámaras subacuáticas sincronizadas, lo que permitió a los investigadores documentar cómo los ejemplares orientaban la cabeza, modificaban su trayectoria de nado y ajustaban sus clics en las fracciones de segundo previas a tomar la decisión definitiva.
Las sesiones experimentales se desarrollaron bajo una dinámica de participación voluntaria, respaldada por un prolongado proceso de entrenamiento en positivo y cuidados veterinarios continuos. Los expertos señalan que las infraestructuras especializadas y el vínculo establecido entre los animales y sus cuidadores han sido factores determinantes para obtener datos acústicos y cognitivos con un nivel excepcional de rigor y precisión, algo muy complejo de replicar en otros entornos de estudio.
El presidente del Grupo Loro Parque, Wolfgang Kiessling, subrayó la relevancia de disponer de estas instalaciones para el avance del conocimiento. “Este estudio reafirma nuestro compromiso inquebrantable con la ciencia y con la protección de la biodiversidad. En Loro Parque no solo cuidamos de nuestros animales con los más altos estándares de bienestar, sino que abrimos nuestras puertas a la comunidad científica internacional para generar conocimiento que resulta vital para salvar los océanos”, indicó. Asimismo, añadió que “sin la estrecha colaboración entre nuestro equipo de expertos y los investigadores, descubrimientos de esta magnitud simplemente no podrían producirse”.
El protocolo experimental también permitió comparar por primera vez el rendimiento de los delfines mulares con el de las marsopas comunes. Los resultados evidencian que, aunque ambas especies emplean estrategias de exploración activa similares como girar la cabeza y variar su ruta para escanear el objetivo, las diferencias en la frecuencia y estructura de sus señales sonoras les otorgan capacidades de discriminación distintas. Este hallazgo confirma que la evolución ha moldeado el sonar de cada especie para responder a sus necesidades biológicas concretas y a las características de su entorno.
Comprender la mecánica perceptiva de los cetáceos resulta fundamental para las estrategias de conservación en estado silvestre. Los datos obtenidos permiten a los investigadores anticipar con mayor exactitud cómo la contaminación acústica submarina generada por la actividad humana puede interferir gravemente en las habilidades de estos mamíferos marinos para orientarse, comunicarse y localizar sus fuentes de alimento.
La científica responsable del proyecto, Sara Torres, detalló el alcance biológico de las pruebas. “Hemos podido descubrir que los delfines ajustan activamente sus movimientos y la producción de sonido para ‘ver’ la composición de los objetos mientras nadan”, explicó. La investigadora destacó que “es fascinante comprobar cómo Achille y Clara utilizan sus clics para obtener información detallada de lo que les rodea. Este conocimiento básico es fundamental para entender cómo los cambios y el ruido en el medio acuático afectan a los cetáceos, y nos permite desarrollar medidas de conservación mucho más eficaces y adaptadas a la biología de cada especie”.
El proyecto de investigación, que amplía la frontera del conocimiento sobre la cognición animal, ha contado con la colaboración directa de la universidad del Sur de Dinamarca y Loro Parque Fundación. La financiación de este avance acústico mundial ha estado a cargo de entidades internacionales como la Office of Naval Research, el Human Frontiers Science Program y la Fundación Carlsberg.






