Patricia Carballo Izquierdo ha decidido denunciar públicamente la situación de acoso sistemático que su hijo de 16 años, diagnosticado con autismo, en el IES El Médano. En una conversación con El DIGITAL SUR, la madre expone cómo un grupo de compañeros del aula de diversificación de cuarto de la ESO ha estado hostigando al adolescente desde el año 2024. Una situación de violencia psicológica que alcanzó su punto de quiebre hace escasas semanas.
Según relata Carballo, el detonante que la llevó a exigir medidas inmediatas ocurrió el 10 de abril, cuando el joven fue víctima de un ataque organizado por ocho estudiantes en la propia aula. Conociendo la fobia a las abejas y la hiperacusia (hipersensibilidad a los sonidos) que padece el adolescente debido a su condición, los agresores lo acorralaron.
“Empezaron a hacer el ruido de zumbido de abeja”, detalla la madre. “Empezaron a hacer ruido con la boca, con los ordenadores y le tiraron objetos, hasta que mi hijo acabó en el suelo con una crisis rompiendo una calculadora”.
La intencionalidad detrás de las burlas
La madre subraya que este hostigamiento no es producto de malentendidos, sino de una crueldad deliberada. Patricia Carballo descubrió, a través del testimonio de otra menor cercana a los hechos, que los presuntos acosadores estudian las vulnerabilidades de su hijo.
“Es que son ellos quienes lo ponen nervioso, porque saben cómo tienen que apretarlo y hasta qué punto, y saben cuándo ya está explotando y cómo se ríen y de qué manera hacerlo”, afirma con indignación. Además, la testigo le aseguró que los agresores actúan con impunidad porque “conocen perfectamente y saben que el Instituto no ha hecho nada”.
“Un conflicto aislado” para la Consejería
Pese a que las molestias y vejaciones se remontan a principios de 2024, Patricia Carballo denuncia que no se había activado el protocolo de acoso escolar. De hecho, tras una reciente reunión este mismo jueves [23] con representantes de la Consejería de Educación, la respuesta institucional inicial minimizó la situación.
Según la madre, le trasladaron que “están trabajando con el Instituto, que puede haber sido un conflicto aislado”. Asimismo, critica la falta de empatía mostrada al principio de su denuncia: “Se empeñaban en que, a lo mejor él [la víctima] se ponía ansioso y que es su estrés y que su condición. Como si encima fuera culpa de él”.
Medidas insuficientes y estrés postraumático
A raíz de la presión ejercida por Patricia Carballo y una reunión con el director y la tutora del centro, se procedió a la expulsión temporal de cinco de los ocho presuntos acosadores por un periodo de tres a siete días.
No obstante, las secuelas en el adolescente son profundas. “Mi hijo tiene un estrés postraumático increíble, una ansiedad, no quiere venir al Instituto. No duerme”, asegura Carballo. A este cuadro de ansiedad se suma el temor real a sufrir represalias en cuanto los alumnos sancionados regresen, ya que, según la información recabada por la madre, “la mayoría de ellos está enfadado y consideran que es injusto”.
En un intento por buscar una solución mediada, Patricia Carballo ha solicitado al instituto poder comunicarse con los padres de los agresores, una petición que el centro ha denegado amparándose en la Ley de Protección de Datos. “Al final sale mi hijo perjudicado en este asunto y por la Ley de Protección de Datos se valen de eso. Son tan lentos que se va a acabar el curso y sigue mi hijo igual”, lamenta.
Ante este panorama, la Consejería —según ha manifestado la madre tras la reunión— se ha comprometido a implementar nuevas directrices: los alumnos sancionados no regresarán todos el mismo día, los profesores permanecerán en el aula durante los cambios de hora para evitar que el adolescente quede desprotegido, y serán los docentes quienes evalúen proactivamente el estado del alumno, dado que su condición autista dificulta que él mismo comunique las agresiones.
Para Patricia Carballo, las prioridades de ambas entidades están desenfocadas. “Ellos hacen hincapié en que [los agresores] vuelvan a clase para que no pierdan el curso”, concluye la madre. “Y yo hago hincapié en que protejan a mi hijo para que no pierda el curso. Es imprescindible que protejan a mi hijo para que pueda venir a clase, que aparte de ser acosado encima no tenga que repetir”.








