El adjunto primero de la Diputación del Común de Canarias y doctor en Ciencias de la Información, Antonio Alarcó, asegura que “los incendios se apagan en invierno” y subraya que la prevención y una gestión forestal activa son las medidas más eficaces para evitar grandes incendios como los que estos días afectan a distintos puntos de España.
Alarcó afirma que la “regla del 30/30/30 no falla”, la cual especifica que por encima de los 30 grados, una humedad relativa por debajo del 30% y con rachas de viento superiores a los 30 kilómetros por hora, los fuegos se avivan con mayor rapidez, aumentando su virulencia.
El catedrático sostiene que la magnitud de los fuegos registrados este verano responde, principalmente, a la acumulación de biomasa en los montes y a la falta de una gestión forestal adecuada.
En este sentido, considera imprescindible impulsar políticas de limpieza y mantenimiento de la biomasa durante los meses de invierno. En su opinión, esta tarea preventiva debe convertirse en una prioridad permanente para evitar que, cada verano, se repitan incendios de gran intensidad y difícil control.
Alarcó añade que el debate sobre la causa de los incendios “no puede centrarse exclusivamente en el cambio climático”, ya que “mientras no se realice una gestión activa de limpieza de la biomasa, habrá combustible vegetal acumulado en los montes”.
El adjunto primero de la Diputación del Común manifiesta que “cuando el monte se quema, algo suyo se quema”, en referencia a la sonada campaña institucional de concienciación contra los incendios forestales en España, allá por los años sesenta.
“Nuestros montes forman parte de nuestro patrimonio natural y de nuestra identidad. La mejor forma de protegerlos es actuar antes de que llegue el verano, porque los incendios se apagan en invierno”, concluye.





