El Consejo de Gobierno del Cabildo de Tenerife aprobó este miércoles de forma definitiva los proyectos para rehabilitar el firme de la autopista del sur (TF-1), abarcando el tramo que conecta Santa Cruz de Tenerife con Güímar. La decisión se formaliza tras la finalización del periodo de información pública y la correspondiente evaluación de las alegaciones presentadas.
La obra afectará a un total de 18,3 kilómetros de la autopista y está dividida en dos fases de ejecución. El primer lote, que discurre por los municipios de Santa Cruz de Tenerife y El Rosario, dispone de un presupuesto de 8,9 millones de euros y un plazo de ejecución estimado de seis meses. El segundo lote se desarrollará sobre los términos municipales de El Rosario, Candelaria y Güímar, con una inversión asignada de 7,1 millones de euros.
El consejero de Carreteras, Dámaso Arteaga, detalló las especificaciones técnicas de la intervención. Los trabajos consistirán en la rehabilitación integral del asfalto empleando mezclas bituminosas. Estas incluyen una capa de rodadura drenante, diseñada para mejorar la adherencia de los vehículos y mitigar el ruido del tráfico, además de una capa intermedia de refuerzo estructural.
Como parte de la ejecución, el proyecto prevé la reutilización de árido reciclado procedente del fresado previo de la vía, condicionado al cumplimiento de la normativa actual en materia de sostenibilidad. Las labores sobre el terreno se completarán con la instalación de bandas sonoras en los márgenes de la calzada, el repintado de la señalización horizontal empleando pintura termoplástica, la colocación de vallado de seguridad en la mediana y la sustitución de la cartelería informativa en los distintos enlaces de la autopista.
El consejero de Presidencia, José Miguel Ruano, fue el encargado de informar sobre este acuerdo en rueda de prensa. En su intervención, el consejero indicó que la aprobación de este expediente “refuerza el compromiso de la Corporación con una gestión responsable y planificada de las infraestructuras viarias, incorporando las aportaciones recibidas durante el proceso de participación pública para mejorar el resultado final”.
Sobre el proceso administrativo previo a esta aprobación, Ruano defendió que “el análisis de las alegaciones ha permitido enriquecer el proyecto desde el punto de vista técnico y social, garantizando una actuación más eficiente, segura y adaptada a las necesidades reales de la ciudadanía”.
Desde la corporación insular catalogan esta actuación como un paso estratégico en la red de carreteras, argumentando que las obras están dirigidas a optimizar la movilidad, mejorar la seguridad vial, afianzar el desarrollo económico de la isla y avanzar en la modernización general de las infraestructuras tinerfeñas.






