El pasado viernes, el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, recibió oficialmente a 108 nuevos profesionales que comienzan su etapa de formación sanitaria especializada en el complejo hospitalario y en sus unidades docentes vinculadas.
Del total de incorporaciones, 80 profesionales desarrollarán su instrucción en diversas especialidades hospitalarias, mientras que los 28 restantes lo harán en centros de Atención Primaria, desde los cuales llevarán a cabo rotaciones por distintos servicios. La nueva promoción está configurada por 77 médicos internos residentes (MIR) y 25 enfermeros internos residentes (EIR). El grupo se completa con seis plazas correspondientes a otras titulaciones sanitarias especializadas, distribuidas entre tres farmacéuticos, dos psicólogos clínicos (PIR) y un residente en la rama de Radiofísica Hospitalaria.
El acto institucional de bienvenida estuvo presidido por el gerente del complejo hospitalario, Óscar Díez, el director médico, Carlos Quesada, y la jefa de Estudios, Rosa Elena Pérez. Durante la recepción, los directivos agradecieron a los futuros especialistas la elección de este centro para desarrollar su etapa formativa y subrayaron la importancia de su compromiso con la sanidad pública. Asimismo, animaron a los recién llegados a aprovechar este ciclo de aprendizaje, apoyándose de forma continua en sus respectivos tutores y compañeros para adquirir los conocimientos y competencias técnicas que requiere su desarrollo profesional.
Como paso previo a su inmersión plena en los distintos departamentos, los nuevos residentes completarán durante el mes de junio un programa formativo inicial diseñado específicamente para facilitar su adaptación a la dinámica y funcionamiento del hospital. Esta fase preparatoria incluye instrucción detallada en áreas críticas como el abordaje de urgencias hospitalarias y los protocolos de prevención y control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria.
El período completo de especialización abarcará un horizonte temporal de entre cuatro y cinco años, variando en función de la disciplina elegida por cada profesional. Este modelo de residencia se caracteriza por mantener una doble vertiente teórico-práctica, garantizando que los facultativos reciban docencia académica de manera simultánea a la realización de su actividad clínica y asistencial diaria.







