Canarias se ha consolidado como la comunidad autónoma en la que una mayor proporción de hogares recibe ayuda económica de su entorno cercano, una situación que afecta al 20,4% de las familias. Esta realidad se desprende de la publicación del V Observatorio Cofidis de Economía, Sostenibilidad y Nuevas Tendencias de los Hogares Españoles 2026, un estudio diseñado para visibilizar la situación real de los ciudadanos frente a sus hábitos de consumo, nivel de gasto y el impacto de la actualidad económica.
El informe, elaborado a partir de una muestra aleatoria, estratificada y polietápica de 6.185 unidades representativa de la población residente en España mayor de 18 años, evidencia un incremento en las señales de fragilidad económica, un menor margen financiero y una dependencia cada vez más determinante de las redes de apoyo familiar y social.
Entre los hogares canarios que necesitan recurrir a la ayuda económica de su círculo cercano, más de la mitad de los fondos se destina a cubrir necesidades de carácter urgente. Concretamente, el 57,8% utiliza estas aportaciones para hacer frente a gastos básicos, como la alimentación y el pago de los suministros energéticos, mientras que un 15,6% las destina al pago del alquiler o de la cuota hipotecaria. Esta vulnerabilidad concuerda con un escenario general de ingresos ajustados en el que un 14,3% de los hogares de la región afirma vivir con 1.000 euros al mes o menos.
La presión ejercida por el mercado inmobiliario representa uno de los factores más graves para el presupuesto familiar. El encarecimiento de los arrendamientos ha obligado a más del 40% de los canarios a tomar decisiones drásticas, tales como trasladarse a otra localidad con precios más asequibles o mudarse a una vivienda de menores dimensiones.
Paralelamente, el 61% de los hogares destina más del 30% de sus ingresos mensuales exclusivamente a costear el alquiler, superando en la gran mayoría de los casos el límite del 35% que recomiendan los expertos financieros para evitar caer en el sobreendeudamiento.
Aunque un 64% de las familias asegura tener la capacidad de pagar el alquiler únicamente con su salario, el esfuerzo que esto conlleva obliga a cerca del 35% de los inquilinos a recortar sus gastos en otras partidas del presupuesto doméstico.
En los casos de mayor tensión, un 6,2% debe recurrir a la ayuda de familiares o amigos para no perder la vivienda. La fuerte presión que ejerce el sector residencial sobre la economía se refleja también en el hecho de que tanto inquilinos como propietarios se han visto abocados a acudir a entidades financieras o a consumir sus propios ahorros para poder afrontar estos gastos.
Esta asfixia económica impacta de manera directa en la capacidad de las familias para generar un colchón financiero. Actualmente, el 32% de los hogares canarios no consigue ahorrar nada al llegar a fin de mes, y un 34% apenas logra guardar menos del 10% de sus ingresos. La ausencia de margen de maniobra deja a la población fuertemente expuesta ante posibles contratiempos: un 40% de los hogares declara que no podría asumir un imprevisto económico de 5.000 euros, un 23% ni siquiera podría hacer frente a uno de 1.000 euros, y un 16% tendría serias dificultades para gestionar un desembolso inesperado de apenas 500 euros, lo que ilustra una situación de fragilidad financiera extrema en una parte considerable de la ciudadanía.
Finalmente, el estudio analiza los hábitos vinculados al consumo responsable y la sostenibilidad, concluyendo que las decisiones de compra continúan fuertemente condicionadas por el coste de los productos. En el sector de la alimentación, el 46% de los hogares canarios señala el precio como la barrera principal que les impide optar por alternativas más sostenibles. Pese a este obstáculo, existe una voluntad mayoritaria de adaptación, ya que únicamente el 11,8% de los encuestados afirma no estar dispuesto a modificar sus rutinas de consumo. La mayor parte de la población se muestra abierta a adoptar prácticas más ecológicas siempre que estas vengan acompañadas de un retorno económico, ya sea a través de un ahorro a largo plazo, motivación indicada por el 33,5%, o mediante la obtención de un ahorro inmediato, opción que convencería al 20,1% restante.





