Noticias Tenerife El cuento de nunca acabar en Las Galletas: sacan del gavetero el viejo proyecto de la costa a once meses de las urnas

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El cuento de nunca acabar en Las Galletas: sacan del gavetero el viejo proyecto de la costa a once meses de las urnas

La transformación del frente marítimo llega a evaluación europea, un plan que durante décadas ha permanecido paralizado en distintos despachos públicos

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La transformación del frente litoral de Las Galletas, en el municipio tinerfeño de Arona, ha vuelto a activar su maquinaria burocrática bajo una “nueva etiqueta ambiental”. Lo que durante décadas ha sido una promesa política recurrente para adecuar la costa, hoy resurge convertido en el primer Proyecto de Acción Climática (PAC) del archipiélago.

A pesar del innegable riesgo que sufre esta franja litoral ante la subida del nivel del mar y el impacto de los temporales, la propuesta de eliminar la Avenida del Atlántico (TF-66) para desplazarla hacia el interior arrastra un letargo institucional que contrasta con el repentino carácter de urgencia que ahora, o siempre, le otorgan las administraciones públicas.

La validación de la Unión Europea para un modelo que lleva décadas esperando en los cajones

Para dotar de aval técnico a esta reactivación, el núcleo costero ha recibido este lunes y martes a una delegación europea vinculada a la Preparatory Action 2024-2026, un programa continental orientado a la innovación territorial. La inspección se ha gestionado a través del Centro Común de Investigación de Sevilla (JRC Sevilla), la única sede en España del servicio científico oficial de la Comisión Europea.

El Ejecutivo autonómico participa en este programa a través del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) y diversas direcciones generales, buscando que el histórico problema de Las Galletas sirva de ejemplo internacional de resiliencia.

Durante la visita comunitaria, la viceconsejera de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Energía, Julieta Schallenberg, asumió el papel de anfitriona para defender la supuesta novedad del modelo. Según sus palabras, “Las Galletas representa una nueva forma de afrontar los desafíos del cambio climático desde la planificación, la ciencia, la colaboración institucional y la participación ciudadana”.

Asistentes durante la jornada de "participación ciudadana" celebrada en el Centro Cívico de Las Galletas
Asistentes durante la jornada de “participación ciudadana” celebrada en el Centro Cívico de Las Galletas

Schallenberg interpretó la presencia comunitaria como un respaldo a la gestión actual, afirmando que “que Europa se interese por este proyecto demuestra que estamos avanzando en la dirección correcta y que Canarias puede aportar experiencias útiles para otros territorios que afrontan problemas similares”. En las jornadas también participaron el director general de Coordinación Orgánica y Proyectos Estratégicos, David Pérez Dionís, y varios concejales de Arona.

Las intervenciones que ahora se agilizan nacen del diagnóstico del plan estatal PIMA Adapta Costas, que sitúa a Las Galletas entre las cuarenta y siete áreas de mayor riesgo de Canarias, y se amparan en la modificación de la Ley Canaria de Cambio Climático y Transición Energética (Ley 6/2022) aprobada en 2024 para reducir trámites burocráticos. Las actuaciones previstas son tres: la reubicación de la vía costera hacia el interior, la renaturalización de la playa con la restauración de ecosistemas intermareales, y la creación de defensas para mitigar las recurrentes inundaciones del casco urbano.

Sin embargo, el núcleo de esta “pionera” actuación es, en la práctica, un calco con cambios menores de las promesas del pasado. El debate sobre la necesidad de alejar el asfalto del mar resuena en el sur de Tenerife desde mucho antes de los años dos mil. Así quedó patente en una rueda de prensa de 2008, cuanto se documentó por EL DIGITAL SUR la reforma técnica y presupuestaria bajo el mandato del exalcalde José Alberto González Reverón (CC) y el entonces concejal Antonio Miguel García (CC).

Presentación de José Alberto Reverón y Antonio García en 2008: vídeo del acto público

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Ya en aquel momento se presentó un proyecto para alejar la carretera entre cien y doscientos metros de la costa. Aquel intento fallido calculaba una inversión de ocho millones de euros, destinando seis millones al frente marítimo —incluyendo expropiaciones de doce inmuebles— y dos millones a un paseo ecológico hasta Costa del Silencio.

Participación ciudadana de cara a la galería: un debate “vecinal” sin apenas vecinos

Asistentes durante la jornada de participación ciudadana celebrada en el Centro Cívico de Las Galletas
Asistentes durante la jornada de “participación ciudadana” celebrada en el Centro Cívico de Las Galletas

A la par del recorrido europeo, la Consejería de Transición Ecológica organizó este miércoles [17] un taller bajo el lema “Las Galletas que vivimos, Las Galletas que queremos”. Sin embargo, el encuentro que sobre el papel prometía dar voz a vecinos, comerciantes y colectivos sociales se quedó en un espejismo. En la práctica, la cacareada convocatoria popular brilló por su ausencia: apenas una veintena de personas acudió a la cita en el Centro Cívico, y en su gran mayoría se trataba de los propios políticos, asesores y técnicos institucionales.

Esta escuálida asistencia ciudadana contrasta radicalmente con la realidad demográfica del núcleo costero. Según los datos del Registro General y Estadística del Ayuntamiento de Arona a día 30 de abril de 2026, Las Galletas cuenta con una población que ronda los 11.000 habitantes. Que un proyecto que pretende transformar radicalmente la fachada marítima y el modo de vida de un pueblo de esa magnitud no logre movilizar a sus residentes, evidencia el abismo existente entre la agenda política y el interés o la confianza real de la calle en estos procesos.

Pese a la imagen de una sala prácticamente vacía de vecinos, el director general de Calidad Ambiental, Ángel Montañés, junto a técnicos de las Oficinas Verdes, cumplieron el trámite y moderaron los reducidos grupos de trabajo para recopilar dudas de los presentes. Todo ello en un intento forzado de legitimar socialmente, respaldados por apenas un puñado de asistentes, un rediseño urbanístico del que se lleva hablando desde hace muchísimo más de veinte años.

A las puertas de un nuevo ciclo electoral

Pese a la evidente hemeroteca, la firma del protocolo interinstitucional sellado el año pasado sirvió de escenario para que los líderes de las distintas administraciones obviaran los fracasos previos y capitalizaran el trámite como un éxito sin precedentes. Ahora, esta repentina urgencia por desempolvar los planos, organizar visitas europeas y agilizar “debates vecinales” suena inevitablemente a una previsible baza electoral.

A poco más de once meses de la próxima cita con las urnas, el rescate del proyecto adquiere tintes de promesa recurrente en una comarca que ya está acostumbrada a que las grandes infraestructuras —como el Hospital del Sur— resuciten estratégicamente al final de cada legislatura. Queda por ver si el asfalto dejará definitivamente su lugar al mar o volverá, como de costumbre, a la gaveta de los proyectos pendientes.

 

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