El Reggae Can Festival celebrará su 11ª edición los días 7 y 8 de noviembre en el paseo marítimo de Punta del Hidalgo, en La Laguna, con el lema “Two Days, One Love”.
Este evento, único en Canarias dedicado exclusivamente al reggae, regresa a su lugar de origen para inaugurar una nueva etapa que reafirma su identidad local, impulsa su proyección internacional y consolida su compromiso con la sostenibilidad, la igualdad y el espíritu comunitario.
Durante dos jornadas, el enclave costero se transformará en la capital del reggae del Archipiélago, con entrada libre y una programación que combina conciertos, talleres, actividades culturales y espacios familiares, en un ambiente de convivencia y conciencia colectiva.
Entre los primeros artistas confirmados destacan Green Valley y el dúo británico Prince Fatty & Horseman, dos referentes internacionales del género que prometen llenar de energía el escenario tinerfeño.
Green Valley, liderada por el vocalista Ander Valverde, es una de las bandas más representativas del reggae en español. Con más de dos décadas de trayectoria, el grupo ha sabido mantener su esencia a través de letras con mensaje, energía positiva y una conexión sincera con su público.
Valverde confiesa que la evolución de la banda ha sido un proceso natural, sin estrategias ni planes premeditados, “Somos gente sensible, conectada con la vida y las emociones. Nos conocemos cada vez mejor y tenemos un equipo humano sobresaliente; quizá ese sea el secreto de nuestra longevidad”.
La autenticidad, asegura el cantante, es la base de su música, “Intentamos ser sinceros al cien por cien. Damos mucha importancia a la carga energética de las canciones, tanto en el texto como en la melodía. Es algo que nos divierte y nos equilibra”.
Ander subraya que el verdadero valor de un concierto no depende del tamaño del escenario ni del número de asistentes. “A veces los planetas se alinean y surge la magia. Puede ser una sala con 80 personas, pero hay algo en el ambiente y todos sabemos que será especial”, afirma.
Esa conexión emocional, tanto entre los miembros del grupo como con el público, es lo que, según él, define sus actuaciones. “Cuando te sientes cómodo y todo fluye, miras a tus compañeros y ves a cuatro de las personas más especiales de tu vida sintiendo lo mismo. Se genera una energía difícil de explicar, el aquí y el ahora en su máxima expresión”.
En cuanto a la dimensión social del reggae, Valverde considera que la clave está en mantener el equilibrio entre la crítica y el optimismo: “Lo hacemos desde el amor, intentando tener una visión holística de la vida”.
Sobre la escena actual, celebra el crecimiento del reggae en España, aunque admite que el grupo no es del todo consciente del papel que Green Valley ha tenido en esa expansión. “Simplemente intentamos hacer las cosas bien y disfrutar del camino”, señala.
De cara al futuro, adelanta que la banda trabaja en un nuevo disco que verá la luz la próxima primavera, un proyecto que promete seguir difundiendo su mensaje de esperanza, conciencia y unidad, valores que encajan plenamente con el espíritu del Reggae Can Festival.






