El transporte público en Tenerife experimenta desde este miércoles, 1 de julio, una transformación técnica con la puesta en marcha de sus primeras guaguas de doble planta. Operadas por la empresa pública Titsa, estas nuevas unidades tienen como objetivo aliviar la congestión viaria en las autopistas del norte (TF-5) y del sur (TF-1) al incrementar la capacidad de pasajeros en un 44% por trayecto.
En una primera fase, el servicio arranca con dos unidades asignadas a las líneas 110 (Santa Cruz – Costa Adeje) y 112 (Santa Cruz – Los Cristianos). A partir de la próxima semana, el operativo se ampliará con la entrada en funcionamiento de otras once guaguas que continuarán reforzando el corredor sur y darán cobertura en el norte a la línea 108, en dirección a Icod de los Vinos. El nuevo diseño de dos pisos permite elevar el aforo de 59 a 85 butacas por viaje. Según los registros oficiales, estas tres rutas específicas movilizaron a cuatro millones de pasajeros durante el año 2025. Con la actual ampliación de flota, la capacidad de transporte se elevará hasta los seis millones de viajeros, lo que se traduce en una aportación de dos millones de plazas adicionales al año.
Desde el punto de vista técnico, los vehículos han sido fabricados de manera artesanal para adaptarse a la orografía insular y a las particularidades del servicio, incorporando sistemas inéditos en la flota tinerfeña. En materia de seguridad activa destaca la implantación del sistema Alcolock, un dispositivo que bloquea el arranque del motor si el personal conductor da positivo en una prueba de alcoholemia previa al servicio, una tecnología que Titsa adopta anticipándose al desarrollo de futuras normativas viales.
Asimismo, los nuevos modelos prescinden de parte de los espejos retrovisores convencionales y los sustituyen por el sistema Mirror Cam, cámaras laterales que optimizan la visibilidad, especialmente durante la noche y en giros con zonas sensibles. El equipamiento de asistencia a la conducción se completa con frenada automática de emergencia, un asiento que advierte mediante vibraciones del abandono involuntario de carril (indicando si el desvío es a la derecha o la izquierda), y un detector de ángulo muerto para evitar accidentes con peatones o ciclistas en el flanco derecho. Para la seguridad del pasaje, cuentan con un circuito de videovigilancia de siete cámaras, cuatro ubicadas en la planta inferior y tres en la superior.

La operatividad de estos recursos ha requerido un plan de capacitación específico impartido por la propia compañía de transportes. De un total de noventa profesionales de la conducción asignados a estas unidades, sesenta ya han completado su formación. Desde la dirección de Titsa, a cargo de su consejera delegada Victoria Padilla, se señala que la entrada en servicio es el resultado de meses de trabajo coordinado entre los departamentos de planificación, operaciones, mantenimiento, formación e ingeniería técnica para asegurar el funcionamiento óptimo desde el primer día, representando una mejora visible para la ciudadanía.
Este despliegue forma parte de un plan de renovación integral ejecutado por el actual gobierno del Cabildo de Tenerife durante los últimos tres años. En este periodo se han incorporado 351 nuevas guaguas mediante una inversión superior a los 125 millones de euros. Dicha inyección económica ha permitido reducir la antigüedad media del parque móvil a unos tres años, situando a la flota entre las más modernas de España, y ha disminuido las emisiones contaminantes en más de un 7%. El proceso de modernización continuará con la recepción de 57 vehículos adicionales antes de que finalice el año y otros 25 en 2027 para trayectos interurbanos, de los cuales cinco volverán a ser de doble piso, alcanzando así un total de 18 guaguas de estas características en circulación.
Las autoridades insulares justifican esta inversión como el paso fundamental hacia un cambio en el modelo de movilidad, habiendo logrado duplicar la oferta de transporte público en la isla. Tanto la presidenta de la corporación, Rosa Dávila, como la consejera de Movilidad, Eulalia García, coinciden en la necesidad de consolidar una cultura del transporte público que anime a la población a prescindir del vehículo privado en los traslados diarios obligatorios hacia centros de trabajo o estudio. Como respaldo a esta estrategia, las cifras del cierre de 2025 avalan la tendencia: Titsa registró 87 millones de usuarios, la cifra de pasaje más alta de toda su historia.





