El motor económico de Canarias muestra los primeros síntomas de estabilización tras la vertiginosa recuperación pospandemia. Durante el segundo trimestre del año, el Archipiélago recibió a 3.315.032 turistas extranjeros, lo que se traduce en 164.247 visitantes menos que en el mismo periodo de 2025. Este descenso del 4,7% marca la primera caída en un segundo trimestre desde la crisis sanitaria, aunque el volumen total de viajeros sigue manteniéndose por encima de las cifras registradas antes de la irrupción del covid.
Los datos, extraídos del último Boletín Sectorial de Turismo de la Cámara Oficial de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Santa Cruz de Tenerife, dibujan un escenario de contrastes con el resto del territorio nacional. Mientras Canarias experimentó esta contracción, el conjunto de España vio cómo la llegada de turistas internacionales crecía un 5,9% entre abril y junio. Esta divergencia también se refleja en el balance del primer semestre: una leve caída del 0,6% en las Islas frente a un alza del 4,6% a nivel estatal.
Para el presidente de la institución cameral, Santiago Sesé, esta moderación era esperable tras varios ejercicios de cifras extraordinarias, apuntando hacia una normalización de la actividad antes que a un cambio de tendencia alarmante. El análisis de la Cámara sugiere que la redistribución de los flujos turísticos hacia la Península y el Mediterráneo podría estar motivada por la recuperación de destinos competidores o por la actual incertidumbre geopolítica internacional. Los próximos meses serán determinantes para confirmar si se trata de un factor puramente coyuntural o de una nueva dinámica consolidada.
Más valor por visitante frente a la caída de volumen
El descenso en la afluencia de viajeros ha tenido un impacto directo en el gasto turístico total del trimestre, que cerró en 4.912 millones de euros, un 1,9% menos en la tasa interanual. Sin embargo, el balance del primer semestre demuestra que el desembolso acumulado prácticamente iguala los registros de 2025. La clave de este equilibrio reside en la capacidad del destino para generar más valor por persona: el gasto medio diario por turista se ha elevado un 3,8%, alcanzando los 199 euros por jornada.
Esta paradoja de “menos volumen, mayor rentabilidad” encuentra su máximo exponente en el sector alojativo. Aunque el número de viajeros en hoteles descendió un 0,5% —arrastrado por la caída del 1,7% en el turismo extranjero que no logró ser compensada del todo por el aumento del 3,4% en los residentes españoles— y las pernoctaciones cayeron un 1,1%, la ocupación y los beneficios hoteleros continúan al alza. En junio, el grado de ocupación en las Islas se situó en un sólido 70,1%, superando ampliamente la media nacional del 65,6%.
Los balances hoteleros reflejan una notable resiliencia en sus ingresos. El ingreso por habitación disponible (RevPAR) creció de manera ininterrumpida durante los tres meses del trimestre, respaldado por un incremento del 4,7% en la tarifa media diaria (ADR) registrada al cierre de junio. Los establecimientos están logrando exprimir un mayor rendimiento a las habitaciones comercializadas, blindando sus cuentas de resultados ante la merma de visitantes.
El mercado laboral, el gran beneficiado
Lejos de contraerse, el empleo vinculado a la industria del descanso exhibe una fortaleza estructural innegable. Las plantillas de los establecimientos hoteleros crecieron una media del 5,9% durante el segundo trimestre. El sector de la hostelería en su conjunto, englobando alojamiento y restauración, cerró el mes de junio con 171.522 afiliados a la Seguridad Social, lo que representa un aumento del 2,1% y la incorporación de 4.000 nuevos trabajadores respecto a las cifras de hace un año. En paralelo, las listas del paro en el sector se redujeron un 4,2%, restando 980 personas para fijar el total de desempleados en 22.150.
Desde la dirección de la Cámara, Santiago Sesé subraya que este blindaje del empleo avala la consolidación de un modelo turístico de mayor valor añadido, donde el sector sigue funcionando como el principal motor de actividad económica, empleo y rentabilidad para la región, independientemente de las fluctuaciones en el volumen neto de llegadas.
Expectativas intactas para la temporada de verano
La actual desaceleración no ha tomado por sorpresa al tejido empresarial. El Indicador de Confianza Empresarial ya había anticipado una pérdida de dinamismo en las ramas de transporte y hostelería para este periodo. Sin embargo, las perspectivas para la inminente campaña de verano mantienen el tono optimista. Casi un tercio de las empresas turísticas canarias proyecta un incremento de su actividad durante la temporada estival, mientras que la amplia mayoría confía, como mínimo, en sostener los elevados niveles actuales.
El cierre del verano servirá como termómetro definitivo para determinar si el motor turístico de Canarias simplemente ha levantado el pie del acelerador tras una carrera de récords para entrar en una fase de crecimiento más contenido, o si el mapa de los flujos vacacionales internacionales está experimentando una reconfiguración a largo plazo.






