El alto índice de ahogamientos preocupa a la asociación de salvamento y rescate

Aday Amorin.

Ante la proliferación de sucesos graves en el medio acuático, los socorristas tienen el reto de rescatar, pero, ante todo, el de concienciar a la población para prevenir tragedias.

Durante los últimos años han proliferado las muertes y los rescates “in extremis” en el medio acuático. En muchas ocasiones, los servicios de emergencias deben actuar por las imprudencias de las víctimas en muy diversas circunstancias. Aday Amorín presidente de la ASOCIACIÓN DE SALVAMENTO Y RESCATE y del OBSERVATORIO ESPAÑOL DE SEGURIDAD Y AHOGAMIENTOS, cree fundamental que la población siempre tenga en cuenta consejos “para que el baño no se convierta en una pesadilla”.

Amorín explica que, en el transcurso de los últimos años, han fallecido en España casi 375 personas por ahogamiento en 2017 y en 2018 en Canarias llevamos 19 fallecidos en lo que vamos de año con la ultima victima rescatada del mar sin vida en las Palmas de Gran Canaria en pasito blanco. Pero es que a estos casos de víctimas mortales hay que añadir otros que pudieron ser rescatadas a tiempo. En ocasiones, la mejor prevención pasa por aplicar el sentido común. La primera recomendación, que resulta fundamental, “es que se respeten las indicaciones que realizan los servicios de salvamento y socorrismo” explica Amorin. Aclara que eso incluye tanto respetar el color de las banderas en la playa en cada momento “como las indicaciones de los socorristas, bañarse sólo en lugares habilitados para el baño o no hacerlo de noche”. Indica que “no somos policías, pero una bandera roja debería ser suficiente para que nadie se bañe”. El segundo consejo a los bañistas es “que no sobrestimen sus capacidades y habilidades en el agua”. Recuerda que “en adultos pueden influir muchos elementos en un ahogamiento accidental”. Comenta que, por ejemplo, “en muchos casos influye negativamente pensar que se tiene gran resistencia o que se pueden realizar grandes distancias en el agua”.

El peligro de rescatar sin estar preparado.

El presidente de la Asociación de Salvamento y Rescate Aday Amorín señala que, “en condiciones de mar picada, si una persona intenta acudir al rescate sin estar suficientemente preparada, lo más probable es que ambos (la persona que se ahoga y su rescatador) se vayan al fondo”, Con la persona ya en tierra, el socorrista recuerda que se debe proteger, avisar y socorrer. “Es decir, una vez que ya hayamos salido del agua y estemos en un lugar seguro, lo fundamental es llamar a los servicios de emergencia o al 1-1-2”, subraya. Aunque Aday Amorín considera que todos los ciudadanos deberían tener, al menos, unas nociones básicas de primeros auxilios para aplicar en estas situaciones, en caso de no ser así, se recomienda valorar la conciencia, respiración y pulso del accidentado. “Si está consciente, significa que respira y tiene pulso, por lo que no hay agua en sus vías respiratorias”, apunta. “Y en caso de que tenga agua en el estómago, hay que ponerlo de lado en posición lateral de defensa para que no se ahogue en caso de vomitar”, por su seguridad comenta Aday Amorin.

 

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