El último Pleno del Ayuntamiento de Tacoronte, celebrado este jueves 2 de julio, ha derivado en una dura crítica por parte de la oposición debido a lo que consideran una gestión opaca de los fondos públicos. La formación política VOX, a través de su portavoz Noemí Campillo, ha alzado la voz contra la intención del Grupo de Gobierno de emplear el remanente de tesorería municipal como un “cajón desastre”. Según la denuncia, el Ejecutivo local ha unificado en un mismo expediente financiero tanto la ampliación de partidas que ya contaban con presupuesto como la inclusión de “nuevas partidas y gastos que no han recibido una explicación suficiente”.
El núcleo de la controversia reside en una modificación de crédito que supera los 2,3 millones de euros. Para Campillo, una inyección económica de esta magnitud “no puede venir de cualquier manera y menos aún con partidas tan distintas”. La concejal censuró la estrategia gubernamental de agrupar todos estos gastos en una única votación, argumentando que “el problema no es solo la cantidad, sino la forma, porque se trata de un paquete cerrado, con cargo al ahorro municipal, que mezcla conceptos muy diferentes y obliga a votar en bloque cuestiones que deberían haberse explicado y debatido por separado”.
En su intervención, la edil fue tajante al recordar que el remanente acumulado “no es una hucha del Gobierno municipal”. Para ilustrar su postura, apeló a la realidad económica de la ciudadanía, subrayando que “detrás de cada euro existe un vecino que paga impuestos, autónomos que luchan cada día para mantener su negocio abierto, familias que hacen cuentas para llegar a final de mes y barrios que siguen esperando respuestas en limpieza, salubridad, termitas y un largo etcétera”.
Uno de los aspectos más polémicos de la sesión giró en torno a la asignación de 650.000 euros destinados a la sustitución del césped del campo de fútbol. Durante el debate de este punto, el propio Gobierno local reconoció la existencia de informes técnicos que evidencian desperfectos, problemas en el encolado de las juntas y un envejecimiento prematuro de la instalación deportiva, llegando a admitir públicamente que “la ejecución de la obra no fue adecuada”. Ante esta declaración, la portavoz de VOX exigió responsabilidades. Campillo advirtió que “no basta con volver a pagar con dinero público si pudo existir una mala colocación o ejecución” y lanzó una pregunta directa al equipo de gobierno: “Si hay una mala praxis en la obra, ¿habrá que depurar responsabilidades o se van a pagar cada cuatro años estas cantidades?”.
Las dudas sobre la gestión del dinero público también se extendieron al área de Recursos Humanos. La formación política cuestionó el destino de 300.000 euros adicionales reservados para seguros, premios por jubilación, gratificaciones y horas extras, recordando que “ya existía esta partida”. La portavoz lamentó no haber obtenido una respuesta clara por parte del Ejecutivo sobre qué se paga exactamente, bajo qué criterios y quién autoriza estos abonos, planteando en voz alta si esta situación responde a una “necesidad sobrevenida o falta de previsión”.
A este escenario de gastos cuestionados se suman otros incrementos presupuestarios que tampoco han pasado desapercibido para la oposición. Campillo señaló el aumento de fondos en las áreas de protocolo y publicidad, “pese a que también existían partidas para ello”, así como una inyección adicional de 300.000 euros para el sector de jardinería, un departamento que ya contaba previamente con un presupuesto de un millón de euros.
Para la representante de VOX, ninguna de estas cifras puede ser aprobada sin un escrutinio riguroso. A modo de conclusión y defendiendo el papel de su grupo político en el consistorio, Campillo sentenció que “fiscalizar no es poner piedras en el camino sino pedir explicaciones, exigir transparencia y exigir que se cuide el dinero de todos los tacoronteros”.





