Lo que realmente diferencia al Festival Boreal dentro del panorama estatal es su apuesta decidida por alejarse del modelo de macrofestival invasivo. El encuentro tinerfeño no irrumpe como un elemento extraño en el territorio, ni se somete a la lógica comercial, ni convierte su compromiso social en un simple reclamo publicitario.
Con el programa ya desvelado y la cuenta atrás en marcha, Boreal se prepara para regresar al casco histórico de Los Silos del 16 al 20 de septiembre, consolidando un espacio que apaga los altavoces durante la noche para preservar la fauna insular, apuesta por la igualdad y la accesibilidad efectiva y combina los sonidos globales, la creación artística de vanguardia y la vida cotidiana de la localidad de forma natural.
Como parte de esta filosofía de respeto por el territorio y con el objetivo de reducir la presencia de vehículos privados en las carreteras locales, la organización pondrá en marcha este año un sistema oficial de transporte colectivo durante los días 18 y 19 de septiembre. Esta opción de movilidad sostenible permitirá a los asistentes prescindir del coche y llegar directamente al municipio mediante la guagua lanzadera oficial.
Con un precio de 15 euros por el trayecto de ida y vuelta, el servicio colectivo programa sus salidas desde puntos estratégicos de la isla: a las 15:00 horas desde el Palmetum en Santa Cruz de Tenerife, a las 15:20 horas desde Leocadio Machado en La Laguna y a las 15:45 horas desde El Trompo en La Orotava. Los trayectos de regreso desde Los Silos quedan fijados a las 02:15 horas para la noche del viernes y a las 03:15 horas para la del sábado, requiriendo una reserva previa en la plataforma Tickety ante la estricta limitación de plazas.
La cuenta atrás entra en su fase decisiva. Del 16 al 20 de septiembre, la localidad de Los Silos reactiva el engranaje de un certamen que ha logrado desmarcarse de las inercias convencionales para consolidarse como un proyecto boutique e integral.
Nacido en 2008 tras el hallazgo e instalación en el litoral tinerfeño de la osamenta de un cetáceo para alertar sobre la fragilidad del entorno marino, el evento celebra su decimonovena edición manteniendo intacta su vocación de agitación cultural. Sus escenarios habitan el casco histórico peatonalizado, integrando la arquitectura patrimonial y la vida comunitaria como elementos esenciales de la vivencia.
La curaduría de su programación afina una propuesta de alta densidad donde convive una veintena de nombres internacionales y locales. La jornada del viernes 18 estará marcada por la catarsis física de los sudafricanos BCUC, la pulsión dub de la jamaicana Hempress Sativa junto a Paolo Baldini Dub Files, la urgencia de los norteamericanos The Neighborhood Kids, el verso afilado de El Veneno Crew, los cruces electrónicos del dúo Aïta Mon Amour, el canto en quechua de la peruana Renata Flores, el pop sintético de la chilena Rubio, la sesión de The Queen of Bass, la contundencia de Pleito y la puesta de largo de Jable, el proyecto donde Jela y Cristina Mahelo deconstruyen la raíz folclórica insular.
El sábado 19 tomará la iniciativa Daddy G, cofundador de Massive Attack, desplegando una lección magistral basada en la memoria del trip hop y las frecuencias graves. La fecha de cierre acogerá además la trayectoria histórica del grupo colombiano Aterciopelados, el trance sahariano de los argelinos Imarhan, las polirritmias afro-lusófonas de Throes + The Shine, la delicadeza vocal de la cantautora Fuensanta, el virtuosismo en la guitarra de la brasileña Josyara, las cadencias tropicales de Candeleros, la frescura de La Terrorista del Sabor y la visión electrónica de la canaria Xerach.
Esta propuesta de conciertos se entrelaza con un modelo organizativo erigido en torno a la igualdad, la inclusión y la responsabilidad ambiental. Mediante su Plan de Igualdad, la cita garantiza la paridad en la programación y en los equipos de producción, una política respaldada por la red europea Keychange y la Asociación de Mujeres en la Industria de la Música (MIM), que se refuerza con la presencia del Punto Violeta y los Espacios de Buen Trato.
La accesibilidad universal se canaliza a través del Punto Naranja en la Plaza de La Luz y un dispositivo móvil en la Sala de Exposiciones Pérez Enríquez, garantizando zonas preferentes, bucles magnéticos, mochilas sensitivas, interpretación en lengua de signos, pictogramas y espacios dedicados a la salud mental. Por su parte, la auditoría ecológica favorece los productos de kilómetro cero, los formatos diurnos para proteger a las especies nocturnas y la eliminación de polímeros de un solo uso.
En el terreno plástico, el certamen asesta un golpe de autor con la exposición “Add Fuel Solo Show”, del creador portugués Diogo Machado (Add Fuel), que ocupará la Sala de Exposiciones Pérez Enríquez del 14 al 27 de septiembre. La muestra plantea una tensión analítica que cortocircuita la sacrosanta tradición del azulejo cerámico lusitano a través de las derivas del grafiti, la cultura urbana y la gráfica pop.
Este choque de lenguajes coexiste con el apartado de artes vivas mediante la residencia de danza “This is not a body”, desarrollada por Koset Talavera y Gara Hernández con presentación fijada para el 17 de septiembre. El pensamiento crítico redime la jornada con el Premio Boreal 2026 a la escritora Andrea Abreu, autora de Panza de burro y Pajaritos preñados, reconociendo la crudeza política de su literatura y su reivindicación radical de las geografías periféricas.
Los abonos generales, los pases por jornada y las plazas para la guagua lanzadera oficial se encuentran disponibles en el portal oficial www.festivalboreal.org y en la plataforma Tickety, completando una propuesta transversal que despliega en el entorno urbano talleres, ecomercados, espacios profesionales y actividades familiares para consolidar la cita como una experiencia singular y comprometida.






