El Cabildo de Tenerife ha acordado este jueves dar por finalizada la situación de emergencia hídrica en la isla. La decisión institucional se fundamenta en la recuperación sostenida de los recursos y en la normalización de los indicadores técnicos que motivaron la declaración de esta medida excepcional en mayo de 2024. En la actualidad, las reservas de agua se sitúan en torno al 70% de su capacidad, lo que representa el nivel de almacenamiento más alto registrado en los últimos seis años. Este escenario deja atrás los efectos de la sequía agrícola gracias, en buena medida, a un año hidrológico que ha contabilizado precipitaciones muy superiores a la media histórica.
La presidenta de la corporación insular, Rosa Dávila, ha sido la encargada de anunciar el cierre de esta etapa, destacando durante su intervención que “la realidad ha cambiado”. Dávila ha puesto en valor el impacto de las actuaciones de desalación, reutilización y las soluciones de emergencia adoptadas, asegurando: “Hemos conseguido que el esfuerzo realizado en obras hidráulicas estratégicas nos permite incorporar al sistema insular 54.000 m³/día antes de verano con el objetivo de alcanzar 80.000 m³/día”.
Desde que se decretara la emergencia hace casi dos años, el sistema hidráulico insular ha experimentado un refuerzo continuo que ha permitido inyectar 34.497 metros cúbicos diarios adicionales que hoy continúan en producción. Para lograr este incremento, el Cabildo ha ejecutado la instalación y puesta en funcionamiento de una estación depuradora de aguas residuales (EDAR) portátil en el área metropolitana, capaz de producir 2.500 metros cúbicos diarios para afianzar el suministro.
Asimismo, se han impulsado módulos adicionales de desalación en diversas comarcas y se ha procedido a la ampliación y mejora tanto de infraestructuras de depuración y reutilización de agua regenerada como de las instalaciones hidráulicas ya existentes, que continúan en fase de optimización. A todo ello se suma el refuerzo operativo del Canal del Norte mediante nuevas intervenciones de carácter técnico y de gestión.
En paralelo a las obras ya operativas, la institución mantiene en fase avanzada de ejecución o finalización un bloque de infraestructuras catalogadas como estratégicas. Entre estas intervenciones destacan la ampliación de la EDAR metropolitana de Santa Cruz y la construcción de la nueva estación desaladora de agua de mar (EDAM) de El Tablero, ubicada en el municipio de Adeje. Además, las ampliaciones de las EDAM de Abona, en Granadilla, y del Oeste, en Guía de Isora, se encuentran actualmente inmersas en fase de pruebas técnicas. Este despliegue se completa con el desarrollo del sistema de reutilización de aguas regeneradas destinado al regadío de Abona y la inminente puesta en marcha del Pozo La Mocana, en Güímar, cuyos trabajos están muy avanzados.
El conjunto de estas actuaciones forma parte de un paquete de 75 medidas activadas durante el periodo de alerta para evitar desabastecimientos ante la crisis climática. Con la culminación de estas obras en las próximas semanas se alcanzarán los 54.000 metros cúbicos previstos, proyectando la cifra hasta los 80.000 a cierre del ejercicio.
La evolución climatológica, marcada por las intensas lluvias caídas durante el invierno de 2025-2026, ha resultado determinante para este cambio de ciclo. Las reservas hidráulicas han experimentado un crecimiento del 146% respecto a los niveles constatados en la anterior Mesa de la Sequía, sumando un aumento adicional del 50% en comparación con enero de 2025.
Este contexto ha repercutido de manera directa en el sector primario. La consejera responsable del área de Aguas, Blanca Pérez, y el consejero de Sector Primario y BALTEN, Valentín González, han coincidido en señalar que la institución ha triplicado los recursos de auxilio en el sur de la isla para sostener y elevar los caudales procedentes de galerías y medianías, lo que se ha traducido en una mejora sustancial de la asistencia al campo.
Como resultado de esta gestión, las balsas del sur presentan hoy unos niveles óptimos de almacenamiento que garantizan el abastecimiento y la actividad agrícola: el embalse de Granadilla alcanza el 99% de su capacidad, seguido de Guía de Isora con un 97%, Fasnia con un 92% y Vilaflor con un 74%.
A pesar de las cifras favorables que consolidan la recuperación del sector primario tras los episodios de sequía, el Cabildo insiste en la necesidad de mantener el rigor de cara al futuro, transitando de la emergencia a la seguridad hídrica estructural. Rosa Dávila ha advertido que el fin del decreto no implica la resolución definitiva del déficit estructural, subrayando que “Tenerife sigue siendo una isla vulnerable, dependiente de infraestructuras complejas y sometida a los efectos del cambio climático”.
Por este motivo, la corporación mantendrá su hoja de ruta con la ejecución de nuevas desaladoras, ampliaciones de capacidad y la mejora de las redes de impulsión. “Gobernar no es reaccionar solo cuando hay crisis, sino anticiparse a la próxima”, ha sentenciado la presidenta, quien ha concluido su intervención agradeciendo la responsabilidad y el compromiso demostrados por el Consejo Insular de Aguas de Tenerife, BALTEN, los distintos ayuntamientos, el personal técnico y el propio sector agrícola. Con esta resolución, Tenerife cierra una etapa de máxima tensión hídrica para abrir un nuevo periodo enfocado en la resiliencia y la planificación a medio y largo plazo.






