Con la llegada de las vacaciones de verano y el consecuente aumento de desplazamientos, una gran cantidad de familias se replantea los métodos para proteger aquellos bienes de valor económico o sentimental que habitualmente permanecen en el domicilio. Según los datos del Ministerio del Interior, durante el año 2025 se registraron en España más de 74.000 robos con fuerza en domicilios, concentrándose la mayoría de estos delitos durante los meses estivales. Esta coyuntura vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de buscar espacios seguros para custodiar joyas, documentación, dinero en efectivo, metales preciosos y otros objetos.
Desde Madrid Vaults y Barcelona Vaults, principales centros de cajas de seguridad independiente en España, indican que en estas fechas se incrementa notablemente el interés de los ciudadanos por proteger determinados bienes durante sus ausencias prolongadas. Las cifras de la compañía revelan que, durante los meses de verano, más del 50% de las nuevas contrataciones corresponden a personas que buscan custodiar sus objetos de valor antes de iniciar sus vacaciones. Al respecto, Seamus Fahy, Managing Director y CEO de Madrid Vaults y Barcelona Vaults, señala: “Muchas personas no se plantean dónde guardan sus objetos de valor hasta que llegan las vacaciones, cuando la vivienda va a quedar vacía durante varios días. Ahí es cuando empiezan a valorar opciones más estables que el almacenamiento doméstico”.
El directivo de The Vaults Group, matriz que cuenta con instalaciones de seguridad en España, Inglaterra e Irlanda, destaca que esta tendencia refleja un cambio en la percepción de la seguridad patrimonial. El objetivo de las familias va más allá de la protección estrictamente económica, buscando también evitar que aquellos bienes con una alta carga sentimental queden expuestos a sustracciones, daños o pérdidas mientras se encuentran fuera de sus residencias.
Las cajas fuertes domésticas continúan siendo una alternativa frecuente para el almacenamiento en viviendas, aportando una primera capa de protección. No obstante, no todas presentan el mismo grado de resistencia ni están diseñadas para soportar los mismos riesgos. La eficacia real de los sistemas domésticos está condicionada por factores como su correcta instalación, la ubicación, el anclaje y su nivel de discreción. A esto se suma que no siempre garantizan la protección frente a siniestros ajenos a los robos, como incendios o inundaciones. Por estos motivos, los expertos del sector subrayan la diferencia entre simplemente guardar un objeto y custodiarlo en un entorno diseñado específicamente para tal fin.
Desde la compañía advierten que gran parte de los usuarios no acuden a sus instalaciones únicamente por el temor a los asaltos, sino por la necesidad de mitigar la exposición a una gama de riesgos domésticos más amplia. En este sentido, Fahy explica: “Muchas personas tienen una caja fuerte en casa y aun así buscan otra opción para ciertos momentos del año. La clave está en valorar qué bienes no deberían depender únicamente de la seguridad doméstica”.
Históricamente, la protección de objetos de valor fuera del entorno residencial estaba asociada casi en exclusiva a las cajas de seguridad de las entidades bancarias. Sin embargo, la continuada reducción de oficinas y la consiguiente disminución de la disponibilidad de este servicio han coincidido con el auge de centros privados que integran sistemas tecnológicos orientados de manera específica a la custodia patrimonial.
En las instalaciones de Madrid Vaults y Barcelona Vaults, la protección se estructura a través de múltiples capas de seguridad. Estas medidas incluyen controles biométricos, identificación mediante escáner de retina, videovigilancia permanente, accesos restringidos y cámaras acorazadas. Estos sistemas tecnológicos actúan de forma conjunta y coordinada en un espacio dedicado exclusivamente a la custodia, diferenciándose de los equipos que habitualmente se instalan en las viviendas particulares. Sobre esta evolución tecnológica y operativa, Seamus Fahy concluye: “La tecnología de seguridad doméstica ha avanzado mucho, pero en un centro especializado todos los sistemas forman parte de un mismo entorno de protección. No depende únicamente de una alarma o de una cámara, sino de varias medidas que actúan de forma coordinada alrededor de los bienes custodiados”.





