El Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad, ha formalizado la adjudicación definitiva para acometer las obras de ampliación de la autopista TF-5. Los trabajos, destinados a habilitar un tercer carril en sentido Santa Cruz de Tenerife entre Guamasa y el Aeropuerto del Norte, han sido otorgados a la unión temporal de empresas (UTE) conformada por Ferrovial Construcción, S.A. y Asyota Asfaltos y Obras, S.L. El importe final del contrato se ha fijado en 58.182.981,26 euros, partiendo de una base de 54.376.618 euros antes de aplicar el IGIC.
El coste definitivo de la intervención supone una merma económica considerable frente a las previsiones iniciales del Ejecutivo. El proyecto contaba con un presupuesto base de licitación de 66.401.344,71 euros (impuestos incluidos), lo que se traduce en un ahorro para las arcas públicas superior a los 8,2 millones de euros. De acuerdo con el documento de adjudicación, esta rebaja en el precio final se ha logrado “manteniendo los criterios técnicos y de seguridad establecidos para la ejecución de la infraestructura”.
El rediseño de este corredor viario tiene como premisa fundamental pasar de dos a tres carriles para aumentar la capacidad de absorción de vehículos y mejorar el tránsito de los miles de usuarios diarios de la vía. Además del ensanche de la calzada central, el plan de obra estipula la remodelación completa de los actuales enlaces de Guamasa y San Lázaro.
Como pieza clave para la descongestión de la autopista, se construirá un nuevo nudo de acceso directo al Aeropuerto de Tenerife Norte. Desde el Gobierno autonómico destacan que este rediseño estructural servirá para “separar los tráficos con origen y destino norte y sur, sustituyendo el actual sistema, basado en un único acceso, por una estructura más eficiente con conexiones diferenciadas”.
A efectos prácticos, los conductores procedentes de la zona norte de la isla podrán entrar a las instalaciones aeroportuarias de manera directa mediante este nuevo enlace, suprimiendo la necesidad de extender su recorrido hasta San Lázaro, como sucede hoy en día. Según recoge la resolución del proyecto, esta redirección de vehículos “permitirá reducir la carga circulatoria en el tramo más saturado de la TF-5 y contribuirá a mejorar de forma significativa la fluidez general del tráfico”.





