El Cabildo de Tenerife, a través del área de Carreteras, ha finalizado las obras de rehabilitación y mejora de la calle El Sol, ubicada en el núcleo de La Esperanza. El proyecto, que ha supuesto una inversión total de 3,1 millones de euros, ha contado con una aportación municipal de 800.000 euros por parte del Ayuntamiento de El Rosario.
La intervención se ha centrado en la reordenación completa del tramo urbano de la carretera TF-226, una vía estratégica que conecta La Esperanza con Agua García y que soporta una elevada carga de vehículos, siendo una ruta frecuente para los conductores que se dirigen hacia Tacoronte.
Mejora de la seguridad y servicios básicos
Dámaso Arteaga, consejero de Carreteras, detalló el alcance técnico de los trabajos, describiéndolos como una “mejora integral” que va más allá de la superficie. Las obras han permitido el ensanchamiento de la calzada y la creación de nuevas zonas peatonales, lo que refuerza la seguridad en el entorno. Asimismo, se ha procedido a la reposición de los muros de cerramiento de las fincas colindantes.
Uno de los puntos clave de la remodelación ha sido la renovación de las redes de servicios básicos. Según explicó Arteaga, se han actualizado las instalaciones de abastecimiento, saneamiento, drenaje y alumbrado público, optimizando así la funcionalidad de la vía tanto para el tráfico rodado como para los residentes.
Una reivindicación de dos décadas
Por su parte, el alcalde de El Rosario, Escolástico Gil, calificó la finalización de la obra como el cumplimiento de una reivindicación vecinal que se extendía desde hace más de 20 años. El regidor hizo hincapié en la complejidad técnica de la actuación, destacando la importancia de las infraestructuras que no quedan a la vista.
“Esta obra no es solo lo que se ve, sino sobre todo lo que está enterrado”, afirmó Gil, refiriéndose a la ingeniería hidráulica implementada, que incluye nuevos colectores de saneamiento y pluviales, así como sistemas de impulsión de agua hacia el depósito de La Montañeta. Estas mejoras garantizan la actualización de todos los servicios asociados a la calle.
Desafíos durante la ejecución
El desarrollo del proyecto afrontó diversas dificultades logísticas, derivadas de la alta densidad poblacional de la zona y el constante tránsito de vehículos. Además, la ejecución sufrió contratiempos debido a episodios de meteorología adversa.
Para mitigar el impacto en la vida diaria de los vecinos y la actividad comercial, la dirección de obra implementó medidas de coordinación específicas. Entre ellas, se realizaron rellenos provisionales de zanjas y ajustes temporales del vallado para asegurar la accesibilidad, priorizando el paso durante los fines de semana y días festivos.






