El Grupo Parlamentario Socialista escenificó este martes su rechazo frontal a los Presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2026, defendiendo durante el debate de aprobación en la Cámara regional que “hay alternativa”. El portavoz socialista, Sebastián Franquis, denunció lo que calificó como una “deriva regresiva” del Gobierno de Canarias y lamentó que el proyecto renunciara a aprovechar el aumento de la recaudación para reducir las desigualdades, optando en su lugar por un modelo “continuista”.
Para contrarrestar esta línea, el PSOE presentó un total de 544 enmiendas —desglosadas en 122 al articulado, 384 a los estados financieros y 38 adicionales incorporadas durante el trámite— con el objetivo de reorientar el gasto hacia la “justicia social”. Según explicó Franquis, estas propuestas buscaban poner los recursos públicos al servicio de las familias trabajadoras, los desempleados mayores de 45 años, la infancia en riesgo de pobreza y las personas con discapacidad.
Una reforma fiscal basada en la progresividad
El eje central de la alternativa socialista se apoyó en el artículo 31 de la Constitución para exigir un sistema tributario progresivo. Franquis planteó una reforma del tramo autonómico del IRPF y la creación de nuevas deducciones progresivas para rentas de hasta 30.000 euros.
Asimismo, el portavoz exigió la recuperación permanente de la deducción por el alza de precios para rentas bajas y medias, y criticó duramente las medidas del Gobierno, solicitando eliminar las deflactaciones y deducciones que consideraron “regresivas”. Según los cálculos expuestos por los socialistas, las medidas actuales supusieron una pérdida de 62 millones de euros para las arcas públicas “sin mejorar la equidad”. También propusieron una revisión integral de los beneficios fiscales ligados a vivienda, enfermedad y empleo doméstico.
En la lucha contra el fraude, el PSOE defendió un plan con objetivos y plazos claros, supeditado al refuerzo de medios para la Agencia Tributaria Canaria: “Sin inspectores ni recursos no hay justicia fiscal”, sentenció Franquis.
Vivienda: Cero impuestos a familias, 20% a especuladores
Ante la crisis habitacional, la propuesta socialista incluyó medidas fiscales drásticas. Franquis propuso eliminar el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) en la compra de la primera vivienda para inmuebles de hasta 200.000 euros. A partir de esa cifra, plantearon tarifas progresivas.
En el extremo opuesto, el PSOE propuso elevar la tributación hasta el 20% cuando la adquisición la realizaran grandes tenedores con fines especulativos. “No se puede tratar igual a una familia que a un fondo que compra edificios enteros”, argumentó el portavoz. Además, las enmiendas socialistas habilitaban fondos adicionales para inversiones, para la empresa pública VISOCAN y para la protección frente a desahucios.
Medidas para el empleo, sanidad y educación
En el ámbito socioeconómico, el Grupo Socialista puso sobre la mesa un Plan integral para mayores de 45 años desempleados de larga duración, con el objetivo de lograr al menos 4.000 contrataciones, así como una Estrategia para la Mejora de la Productividad y un refuerzo de la Renta Canaria de Ciudadanía.
En educación y cultura, exigieron garantizar una financiación realista para las universidades públicas, respetando su autonomía y la actualización automática de créditos. También propusieron impulsar el II Plan Estratégico de Educación de 0 a 3 años y la creación de un bono cultural canario, junto a planes específicos contra el fracaso escolar y la obesidad infantil.
Respecto a la sanidad y el sector público, Franquis denunció la “normalización” de las listas de espera y la precariedad laboral, apostando por la inversión en recursos propios. Finalmente, reivindicó el municipalismo reclamando mayor flexibilidad financiera para los ayuntamientos.
Un presupuesto “Frankenstein” sostenido por “tornillos”
El debate contó también con la intervención del portavoz de Hacienda del Grupo Socialista, Manuel Hernández, quien elevó el tono de la crítica calificando el Proyecto de Ley como un “Frankenstein presupuestario”. Según Hernández, el texto terminó “desfigurado y descompuesto” tras los “apaños, remiendos y parches” en forma de enmiendas de los cuatro partidos que sostienen al Gobierno.
Hernández concluyó afirmando que el presupuesto carecía de “alma redistributiva” y de empatía con la mayoría social, y que se mantenía únicamente “gracias a las grapas y tornillos que da el poder”.







