El tejido productivo del archipiélago ha cerrado el mes de julio con los habituales desajustes propios de la temporada estival, aunque con indicios de solidez estructural que marcan distancias respecto a ejercicios anteriores. Así lo ha puesto de manifiesto este martes el presidente de la Cámara Oficial de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Santa Cruz de Tenerife, Santiago Sesé, al valorar las estadísticas oficiales de empleo.
A pesar de que el paro registrado se ha incrementado por segundo año consecutivo en este periodo, la afiliación a la Seguridad Social ha anotado el retroceso más leve registrado en un mes de julio desde el año 2017, un síntoma que evidencia la capacidad de resistencia de la economía regional ante los vaivenes coyunturales.
El sector educativo impulsa el desempleo mensual
Concretamente, las listas de desempleo se incrementaron en 1.759 personas respecto a junio, situando el total de inscritos en 144.168 demandantes, lo que representa una subida mensual del 1,2 por ciento. Pese a este repunte mensual impulsado principalmente por el fin del calendario académico, el balance interanual mantiene una trayectoria claramente favorable al registrar 6.920 desempleados menos que en el mismo tramo del año pasado, un descenso del 4,6 por ciento que supera la media nacional situada en el 3,9 por ciento negativo.
En el desglose sectorial, el incremento del desempleo se concentró de forma casi exclusiva en el sector servicios, contabilizando 1.899 parados más, secundado por repuntes discretos en agricultura y construcción, mientras que la industria y el colectivo sin empleo anterior lograron recortar sus cifras de desocupación.
El análisis detallado de las ramas de actividad desvela con nitidez el fuerte componente estacional del mes, ya que el sector educativo concentró el mayor repunte con 1.624 demandantes más debido a la conclusión de las clases, seguido a distancia por las actividades profesionales, científicas y técnicas con 133 inscritos adicionales. En la orilla opuesta, la hostelería se consolidó como el principal motor de absorción de mano de obra en plena temporada estival, restando 283 personas de las listas del paro, un comportamiento positivo al que también se sumó el colectivo sin actividad económica con 164 desempleados menos.
Evolución demográfica dispar y fortaleza en la afiliación
Por perfiles demográficos, la subida del desempleo recayó de manera más acusada sobre las mujeres y los mayores de 25 años, mientras que el segmento juvenil experimentó una evolución contraria con un descenso del 5,7 por ciento, restando 412 menores de esa edad de las oficinas de empleo.
Por lo que respecta a la afiliación media a la Seguridad Social, el archipiélago se situó en 961.638 cotizantes tras ceder 3.293 afiliados en términos mensuales, lo que se traduce en una contracción del 0,3 por ciento. No obstante, la patronal ha valorado que este descenso es el más moderado para un mes de julio en los últimos nueve años, constatando una menor vulnerabilidad estival del tejido empresarial.
La comparativa anual ratifica esta lectura optimista al sumar 27.523 cotizantes más que hace doce meses, un avance del 2,9 por ciento que empata con el ritmo de crecimiento del conjunto de España. El retroceso mensual de afiliados se localizó de forma específica en el Régimen General, al tiempo que el colectivo de trabajadores autónomos continuó al alza de forma moderada, un comportamiento expansivo que compartieron también los regímenes agrario, del mar y de los empleados del hogar.
El reto de la calidad: talento y menor absentismo
Ante este escenario, Santiago Sesé ha incidido en que el archipiélago no puede conformarse con el mero crecimiento cuantitativo y ha urgido a centrar los esfuerzos en elevar la formación, incrementar la productividad y frenar el absentismo laboral con el fin de dotar a las empresas de mayor competitividad y consolidar puestos de trabajo estables y de alto valor añadido.
Asimismo, el dirigente cameral ha valorado positivamente la contribución de los procesos de regularización de empleo a la hora de aflorar actividad económica y reforzar las cuentas públicas, insistiendo en que el desafío actual pasa por proporcionar a las compañías el talento indispensable para sostener su crecimiento a largo plazo.






