Alerta por alto riesgo de incendios en Canarias ante la inminente llegada de intenso calor y calima

El archipiélago se enfrenta desde este lunes a un triple episodio meteorológico adverso que obliga a restringir el acceso a los montes y a extremar las precauciones sanitarias

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Las Islas Canarias se enfrentan a un complejo escenario meteorológico que ha obligado a las autoridades a tomar medidas preventivas extraordinarias. A partir de las 13:00 horas de este lunes, 14 de septiembre, el Gobierno de Canarias ha elevado a situación de alerta el riesgo de incendios forestales para las islas occidentales y Gran Canaria. Este nivel de alarma coincide, además, con la activación de otras dos prealertas de alcance general para todo el archipiélago: una por la intrusión de calima y otra por el registro de temperaturas máximas.

La delimitación geográfica de la alerta forestal es precisa. La medida afecta de manera integral a las islas de El Hierro y La Gomera, así como a la vertiente oeste de La Palma. En el caso de Tenerife, el riesgo máximo se concentra en las cumbres y medianías de sus vertientes sur y oeste, mientras que en Gran Canaria la alerta rige para toda la cota que se sitúe por encima de los 400 metros de altitud. Para el resto de los territorios de La Palma, Tenerife y Gran Canaria, la administración ha establecido una situación de prealerta.

El detonante de estas decisiones, amparadas en los planes de emergencia INFOCA y PEFMA, responde a los datos proporcionados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y otras fuentes de seguimiento. Las previsiones dibujan un panorama de vientos de intensidad entre floja y moderada y una caída drástica de la humedad relativa, que se situará por debajo del 30 por ciento en amplias franjas de medianías y cumbres. En el apartado térmico, los termómetros alcanzarán o superarán la barrera de los 34 grados centígrados en las medianías de las zonas sur de Gran Canaria, Tenerife y La Gomera, mientras que en el interior de El Hierro y La Palma se rebasarán los 30 grados. Todo ello, sumado a la calima generalizada, genera un entorno de alta disponibilidad de combustible vegetal y dispara el potencial de propagación de cualquier fuego. Por este motivo, la Dirección General de Emergencias mantendrá un rastreo continuo de los datos para revisar el nivel de alerta si fuese necesario.

Ante esta conjunción de fenómenos, se ha emitido un amplio catálogo de pautas ciudadanas enfocadas tanto a la prevención sanitaria como medioambiental. Para mitigar los efectos del calor intenso, las autoridades sanitarias aconsejan suprimir el ejercicio físico en las horas centrales de la jornada, buscar refugio en espacios frescos, mantener una hidratación constante y usar protección solar al aire libre. La dieta debe basarse en comidas ligeras y regulares, eliminando la ingesta de alcohol. Se requiere una vigilancia estrecha sobre la población más vulnerable, especialmente menores y ancianos, y se insta a las personas bajo tratamiento farmacológico a consultar con su médico si la medicación puede alterar la termorregulación corporal.

En lo que respecta al polvo en suspensión, resulta vital mantener puertas y ventanas cerradas en los domicilios, recomendando encarecidamente a los pacientes con patologías respiratorias crónicas que eviten salir a la vía pública. Los conductores también deben adaptar su conducción a la merma de visibilidad que provoca la calima, moderando la velocidad y manteniendo encendidas las luces de los vehículos en todo momento.

Por último, en el ámbito de la protección forestal, se apela a la responsabilidad ciudadana para evitar cualquier negligencia que derive en un incendio. Queda terminantemente prohibido arrojar colillas encendidas, fósforos o cualquier tipo de desperdicio en áreas arboladas. El veto se extiende al uso de voladores, petardos o cualquier artefacto pirotécnico en zonas de riesgo, englobando campo raso, terrenos agrícolas y urbanizaciones colindantes con masas forestales. Como marco normativo de obligado cumplimiento, la ciudadanía deberá acatar todas las restricciones que dictaminen los cabildos insulares y los ayuntamientos durante este periodo crítico, las cuales regularán el acceso a los montes y la paralización de trabajos de riesgo en el entorno natural.

El Digital Sur

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