Por Juan Santana.
Vivo un silencio total antes de salir el sol, casi asusta por la falta de costumbre, es una razón, un silencio total, para reflexionar de la mejor manera y por nuestras venas circula el mismo color de sangre y muchos luchen por ser iguales, pero jamás lo podrán lograr. La suerte de ser libres, no la tiene cualquiera, la libertad es un regalo después de los sufrimientos, es el descanso en el tiempo, un intervalo. La libertad, es un tiempo que pasa y jamás volverá, porque el tiempo es el tesoro más valioso del ser vivo racional y hubo un tiempo que ya no es, siempre hay otro tiempo y nuestro tiempo es la suma de todos los tiempos ancestrales desde el primero, sin saber cuál fue.
Por fin, sale el sol con su luz entrando por la ventana, acompañado del canto de los pájaros volando libres saltando de rama en rama y el sonido de las hojas arrastradas por los lagartos cuando salen a buscar su manjar y los ladridos de perros saludando con sus buenos días a lo lejos, más el berreo de cabras llamando al campesino para conseguir su ración. No escucho nada más, no existe el sonido de motores y estoy solo en medio de un lugar, dónde nacieron siete hijos y ahora ninguno está. Es verdad que hubo un tiempo y ese tiempo ya no es, porque ahora hay otro tiempo y nuestro tiempo es la suma de todos los tiempos pasados desde el primero, que jamás nadie sabrá cual fue.
Vivir en libertad y sentirla de vez en cuando, son vacaciones y muchos podemos compartir dónde vamos o dónde estamos y que vimos, pero es imposible explicar que sentimos cuando estamos en medio de la auténtica naturaleza gozando de la ansiada libertad. Tal vez podemos enseñar a tocar cualquier instrumento, pero será imposible enseñar a sentir el sonido de sus melodías, porque esto es misión de las almas. Por eso existieron y existirán muchos suicidios de personas por infinitos motivos, y en primer lugar, porque han robado la libertad, dolor imposible de soportar. En todas las evoluciones, hubo conquistas, como son las historias de la Conquista de Canarias, dónde muchos guanches, fueron capaces de tirarse al vacío antes de ser esclavos.
Incluso hubo guanches, que morían de hambre antes de ser esclavos. Estimado lector, gracias por regalarme un poco de tiempo leyendo esta pequeña carta, porque el tiempo, es el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá. A medida que vamos creciendo, vas sintiendo, que el tiempo es oro y es verdad que hubo un tiempo y ese tiempo ya no es, porque ahora hay otro tiempo y nuestro tiempo es la suma de todos los tiempos pasados desde el primero, que jamás nadie sabrá cual fue.






