Por Juan Santana.
Estimado lector, ¿Sabes quién es el señor de la imagen adjunta?. Muchos sabrán quiénes son, pero en un planeta habitado por aproximadamente siete mil millones de personas, no somos nada, no somos nadie, a no ser que dejemos algún recuerdo, imágenes, alguna obra, una pintura, una canción, algún edificio, árboles que durarán un tiempo, no sé, algo. Digo en el caso de querer dejar algo, para cuando te vayas, seguir tocando las pelotas a quiénes te envidiaron o te odiaron y para seguir queriendo a quiénes te quisieron. Pues el señor de la foto adjunta, es Braulio en paz descanse, de Sardina del Sur, en Gran Canaria y muchos supimos de su partida, por el facebook y con Braulio, compartí bellos momentos hace más de treinta años, cuando tenía su Kawasaki 900 color negro, con aquel sonido retumbando por las calles.
Y como dicen algunos, sin lágrimas, ni morbo, protagonismo el justo y necesario, sin importar nada más allá de las buenas miradas y del saludo. Braulio igual que su hermano Bruno, sabían que estaba acechándoles como los perros cazadores a los conejos, para subirme con ellos en la moto, enloquecía mi alma. Braulio algunos veces y otras su hermano Bruno, me regalaban un espacio de tiempo por las carreteras, gozando la libertad y el tiempo, los tesoros más valiosos del ser humano, pasan y jamás vuelven. Ni siquiera hay escenarios lúgubres, el mismo mundo es el gran escenario de los millones de actores, que cada día nos levantamos, nos maquillamos mirándonos al espejo, para salir al mundo de los falsos y verdaderos.
Pero si reprimimos la realidad, la mentira y la zozobra que provoca nuestro fin, preguntamos, ¿Qué nos queda entonces?. Quedan el hechizo, que es ancestral, y la eterna incógnita de partida: ¿Hay algo más allá de la vida?. ¡Total!, ¿A quién no le gustaría conocer el aspecto del alma cuando deja el cuerpo?. Y muchos sentimos curiosidad por saber que vamos a encontrar más allá, porque algo tiene que haber, de eso estamos seguros, además por nuestras venas corre sangre de millones de ancestros, de nuestros antepasados que han vivido, felices o han sufrido sus penas y alegrías. Braulio o Yayo, como los amigos llamábamos tuvo momentos de Gloria y ahora justamente está en la Gloria y pregunto, ¿Que importa los materiales que hayas dejado atrás?. Nada, no somos nada, somos buenos, somos malos, pero somos alguien.
Braulio, eres de los amigos, que no se han ido del todo, porque tu recuerdo en muchos de nosotros vivirá para siempre. Fuiste un amigo de pocas palabras, con mirada habladora, sonrisa seria, eras tu mismo. Y como dicen los amigos, “Partiste de forma tan repentina que no tuve tiempo de decirte adiós. Ruego a Dios que te tenga un su gloria, mientras muchos te llevamos en el corazón”. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, porque el tiempo, es el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.






