El acuerdo de 17.000 millones de dólares alcanzado por Meta para poner fin a la demanda que acusaba a Facebook e Instagram de contribuir a la adicción de menores y ocultar los riesgos asociados al uso de sus plataformas ha reactivado el debate sobre la protección de niños y adolescentes en el entorno digital.
Aunque la compañía ha aceptado reforzar las medidas de seguridad para jóvenes usuarios, la resolución deja sobre la mesa una cuestión que sigue sin respuesta definitiva: cómo verificar la edad de los usuarios de forma efectiva.
Según José María Fachado, director de Ciberseguridad de i3e, “el problema no afecta únicamente a Meta, sino a toda la industria tecnológica. Existen herramientas para verificar la edad, pero el gran reto es hacerlo sin comprometer la privacidad de los usuarios“.
Verificación de edad: un reto tecnológico y legal
Actualmente, las plataformas pueden recurrir a sistemas basados en inteligencia artificial, reconocimiento facial o verificación mediante documentos oficiales. Sin embargo, muchas de estas soluciones presentan limitaciones en Europa por las exigencias de la normativa de protección de datos.
“Solicitar documentos de identidad o información biométrica implica gestionar datos especialmente sensibles. El desafío es encontrar mecanismos que permitan comprobar la edad sin transferir más información de la necesaria a plataformas privadas“, explica Fachado.
Para i3e, las iniciativas impulsadas desde organismos públicos, como los sistemas de verificación de edad promovidos por la Unión Europea, representan una de las alternativas más compatibles con el modelo europeo de privacidad, ya que permiten acreditar el cumplimiento de un requisito de edad sin compartir datos personales adicionales.
“Más allá de restringir el acceso, el objetivo debe ser construir entornos digitales más seguros para todos los usuarios. La protección de los menores pasa tanto por la verificación de edad como por la responsabilidad de las propias plataformas“, concluye Fachado.




