El Cabildo de Tenerife ha celebrado la declaración de la técnica de conducción del cultivo de la viña conocida como Cordón Trenzado del Valle de La Orotava como Bien de Interés Cultural (BIC) por parte del Gobierno de Canarias, un reconocimiento que culmina el expediente promovido por la Corporación insular a través del área de Patrimonio Histórico.
La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, subrayó que “la declaración del Cordón Trenzado como Bien de Interés Cultural supone un reconocimiento histórico a una técnica agrícola única en el mundo y profundamente ligada a la identidad del Valle de La Orotava y de Tenerife”.
Dávila añadió que “proteger este legado significa preservar no solo un sistema tradicional de cultivo, sino también el paisaje cultural, el conocimiento transmitido entre generaciones y el esfuerzo de viticultores y bodegueros que han mantenido viva esta práctica durante siglos”.
Por su parte, la directora insular de Patrimonio Histórico, Isabel de Esteban, recordó que “desde el Cabildo impulsamos este expediente, a instancias de los ayuntamientos de la comarca del Valle de La Orotava y de la Denominación de Origen Valle de La Orotava, conscientes del enorme valor patrimonial, etnográfico y paisajístico que representa el Cordón Trenzado”.
Además, señaló que “esta declaración contribuye a reforzar las acciones de conservación y divulgación de una técnica que forma parte de la memoria colectiva del Valle de La Orotava y que constituye un ejemplo excepcional de adaptación agrícola al territorio”.
Valor cultural
La técnica del Cordón Trenzado se define como un sistema de conducción de la vid mediante el cual se conforman largas parras con los sarmientos de diferentes añadas entrelazados entre sí. Estas formaciones se atan con fibras vegetales o sintéticas para formar un cordón elevado del suelo entre 60 y 80 centímetros, apoyado sobre horquetas de madera o hierro.
El proceso de atado o amarrado del cordón constituye la tarea esencial de este sistema de cultivo y se ejecuta arqueando las varas tras la poda para mantener su forma y dirección característica. Este método es el que dota a las parras de su singular aspecto y ha convertido al Cordón Trenzado en uno de los principales símbolos de la tradición vitivinícola del Valle de La Orotava.
En la actualidad, esta técnica representa además un importante valor cultural y paisajístico para la isla, siendo objeto de acciones de promoción y visibilizarían por parte del Consejo Regulador y de los ayuntamientos del Valle de La Orotava, así como de numerosas bodegas que elaboran referencias específicas a partir de cepas cultivadas mediante este sistema tradicional.






