La concepción de la boda perfecta en España experimenta una profunda transformación hacia celebraciones más contenidas, experienciales y con un protagonismo absoluto del entorno hotelero. Según los datos extraídos del estudio ‘Hyatt Vows & Venues’, una investigación encargada por la compañía hotelera Hyatt y elaborada por la firma Walr a partir de una encuesta a más de 2.000 ciudadanos, los españoles proyectan para el año 2026 enlaces marcados por la atención al detalle, fijando la lista de asistentes en una media ideal de 118 invitados y un presupuesto estimado de 44.687 euros.
A diferencia de las tendencias observadas en otros mercados internacionales analizados en el informe, el ciudadano español muestra un fuerte arraigo por su país a la hora de dar el “sí, quiero”. El 74% de los encuestados elegiría España como destino prioritario para casarse si tuviera absoluta libertad geográfica. Esta cifra se sitúa a gran distancia de otras opciones europeas y exóticas, como Italia, que ocupa la segunda posición con un 13% de las preferencias, seguida por las Maldivas con un 8%. Cierran esta clasificación internacional Francia y Grecia, empatadas con un 5% cada una. Esta preferencia confirma el atractivo del país como escenario nupcial debido a su diversidad paisajística, su clima y su gastronomía.
En cuanto al espacio físico de la celebración, las instalaciones hoteleras y los resorts adquieren un dominio indiscutible en el mercado. Más de la mitad de los encuestados, concretamente el 54%, seleccionaría un establecimiento de este tipo para su gran día. Al desglosar esta categoría, los complejos turísticos con régimen de todo incluido lideran las opciones al ser elegidos por el 17% de la muestra. A continuación se sitúan los hoteles de cinco estrellas con capacidad para alojar a la totalidad de los asistentes, con un 15%, y los hoteles boutique que ofrecen alojamiento limitado al círculo más estrecho, con un 11%. Las alternativas menos demandadas son los hoteles spa y los urbanos, ambos con un 5%, y los resorts de golf, que registran un 1%.
Este modelo de celebración requiere un importante esfuerzo económico que recae principalmente en el lugar del evento. Del presupuesto ideal fijado en 44.687 euros, el estudio destaca que el 41% del total, lo que se traduce en aproximadamente 18.300 euros, se destinaría en exclusiva a cubrir los gastos derivados del espacio de celebración y el alojamiento de los asistentes, confirmando que el recinto deja de ser un escenario funcional para convertirse en el pilar de la experiencia nupcial.
Durante el transcurso de la jornada, los españoles combinan la preservación de los códigos clásicos con la incorporación de nuevas tendencias. Desde el punto de vista emocional y tradicional, las fotografías con la familia y con los amigos son requerimientos innegociables para el 91% de los futuros contrayentes en ambos casos. El intercambio de anillos alcanza el 90% de importancia, mientras que el banquete clásico es fundamental para el 84%. Los obsequios o “amenities” para los invitados y la posterior fiesta nocturna son exigidos por el 83% y el 81%, respectivamente. Asimismo, el 53% de la muestra mantendría el rito puramente tradicional de la ceremonia de las arras. Como contrapartida moderna, el 39% de las parejas contrataría a creadores de contenido digital para complementar a los clásicos fotógrafos y videógrafos, y un 36% demandaría que su mascota estuviera presente durante la ceremonia.
Respecto a la evolución de estos datos, Manuel Melenchón, Director General de Hyatt para el Sur de Europa y Norte de África, ha valorado las conclusiones de la investigación. “El estudio confirma que las parejas en España buscan celebraciones cada vez más personales, cuidadas y memorables. Vemos una clara evolución hacia bodas que combinan tradición y emoción con una mirada más contemporánea: menos invitados, más calidad y escenarios capaces de convertir el gran día en una experiencia completa”, afirma Melenchón. El directivo añade, además, que desde su compañía cuentan con “un porfolio único para acompañar esa nueva forma de celebrar, tanto en algunos de los destinos más deseados de España como en propiedades de todo el mundo”.
Finalmente, el informe constata que la experiencia nupcial se expande temporalmente y ya no se limita al día del enlace. La fase previa, enfocada en el bienestar y la desconexión, cobra especial fuerza. El 36% de los españoles encuestados organizaría un fin de semana en un spa antes de la boda, y un 25% optaría por realizar un retiro en pareja. Las escapadas al extranjero para celebrar despedidas de soltero son la opción predilecta para el 23%, mientras que un 20% elegiría refugiarse en un entorno de lujo junto a su pareja. Por último, un 17% se inclinaría por disfrutar de una semana dedicada a la revitalización física, evidenciando un cambio de paradigma donde el autocuidado es parte integral del calendario matrimonial.





