El catedrático en Geografía Humana de la Universidad de La Laguna Moisés Simancas, que ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar el fenómeno turístico, cree que, pese a las muestras de malestar por parte de la población canaria hacia el modelo turístico imperante, no se puede hablar de turismofobia: “Lo que sí existe es un rechazo a un uso turístico del territorio sin límites, sin definir determinados umbrales”.
En su opinión, determinados elementos que de manera directa o indirecta tienen que ver con el turismo están generando tensiones. “Lo que está claro es que ahora mismo cualquier proceso de planificación tiene que establecer límites. Y muchas de las tensiones que tenemos en el turismo se deben a que no se han establecido esos límites”, señala. Cita como ejemplo el crecimiento del alquiler vacacional, que influye sobre la falta de vivienda y genera espacios tensionados en los que sus residentes pueden llegar a ser expulsados.
“Eso genera un malestar, precios desorbitados e inaccesibles para la población residente. Por eso creo que ahora mismo se debe planificar y tomar decisiones, en algunos casos muy radicales y valientes. Por ejemplo, en el uso de los espacios naturales y de las áreas protegidas. Está claro que hay que establecer cupos, porque hay una capacidad de carga y no puede ser que haya ‘barra libre’ en un espacio tan sensible como un parque nacional o un parque natural”.
Para contrarrestar ese malestar y concebir un modelo turístico que pueda ser rentable sin poner en peligro su entorno, es necesario crear nuevas experiencias para un público que ya no da tanta importancia a dónde ha viajado, sino a lo que hace en el destino. “El turista cada vez exige más tener buenas sensaciones y emociones. Quiere ser protagonista de sus vacaciones, aprender, disfrutar de una manera activa y que se integra en el territorio”, explica.

El taller ha aglutinado a un grupo heterogéneo de alumnado proveniente, por una parte, de grados universitarios como Geografía y Turismo y, por otra, personal técnico municipal y empresariado vinculado al sector. La metodología empleada ha sido el trabajo grupal para diseñar experiencias vinculadas al perfil de turista alojado en Adeje.
“Los grupos están eligiendo tres recursos dentro de la isla y la idea es buscar toda una estrategia, un hilo argumental para que un turista que salga de su hotel durante un día disfrute de una serie de recursos que generen emoción. Por ejemplo, uno de los grupos está planteando un avistamiento de ballenas que pueda finalizar con un bautizo de submarinismo y, por la noche, ya que vieron el fondo del mar, ahora vean el fondo del espacio y las estrellas. Actividades que generen emociones que, al final, crean buenos recuerdos”.
Este tipo de estrategias es posible porque el perfil turístico se ha diversificado; obviamente, sigue existiendo un tipo de viajero que permanece una semana encerrado en un hotel en régimen de todo incluido, “pero ya casi al 50% de los turistas que llegan a Tenerife les gusta recorrer la isla”, y por ello es necesario crear estas experiencias. En opinión de Simancas, ese es uno de los éxitos del modelo canario: una gran diversidad de perfiles que permite mucha segmentación del mercado. “Eso es fantástico y lo tenemos que aprovechar”.
Explica que esa situación es, justamente, la que se conoce como efecto multiplicador de turismo: una mayor integración del producto turístico en el entorno con viajeros que se mueven por el territorio y consumen en sus negocios y servicios logra, por un lado, generar más empleo porque es necesario cubrir esas nuevas experiencias. Y, por otro, aumenta el gasto que cada turista realiza, lo cual también redunda en la mejora de calidad de vida de la población residente.
“Canarias es un modelo que continuamente está incorporando las innovaciones y las tendencias del mundo del turismo”, explica Simancas. Así, se están aplicando nuevas prácticas desde el punto de vista de la diversificación, las actividades, la diferenciación, la cualificación, etc. “De ahí viene la estrategia de este taller, de incorporar muchas actividades que favorezcan la generación de paquetes turísticos de clúster, que generen toda una red de actores. Porque es tan importante el taxista que lleva a los viajeros desde Costa Adeje a El Teide, como la persona que está en el restaurante prestando servicios al turista”.





