La ovación fue unánime. Si había una distinción que el sector gastronómico de las islas esperaba con impaciencia, era esta. Seve Díaz, el chef que cambió la música por los fogones para componer sabores, ha logrado su primera Estrella Michelin para El Taller Seve Díaz, situando al Puerto de la Cruz de nuevo en la primera línea del mapa culinario internacional.
Durante la Gala de la Guía Michelin 2026 celebrada anoche en Málaga, los inspectores reconocieron finalmente la constancia y la evolución silenciosa pero imparable de este restaurante ubicado en la calle San Felipe. Lo que comenzó como una apuesta personal y modesta se ha transformado en un templo de peregrinación obligada para los amantes de la buena mesa.
El triunfo del autodidacta
El galardón tiene un sabor especial por la trayectoria de su protagonista. Lejos de las escuelas de cocina tradicionales o de los grandes grupos empresariales, Seve Díaz representa el triunfo del talento autodidacta. Su cocina, definida a menudo como “honesta y directa”, huye de los artificios innecesarios para centrarse en lo esencial: el sabor, el fondo y un respeto reverencial por el producto local. El éxito de El Taller no se entiende sin su atmósfera íntima y el servicio cercano liderado en sala, que convierte cada visita en una experiencia de hospitalidad genuina.
En un local de interiorismo contemporáneo, camuflado entre las tradicionales fachadas de las calles del Puerto, Díaz ha logrado crear un refugio de alta gastronomía que, sin perder su esencia de “casa de comidas” refinada, ofrece una ejecución técnica impecable digna del macaron que ahora lucirá en su fachada.
Con esta estrella, el Puerto de la Cruz recupera el protagonismo gastronómico de antaño y se suma a la fiesta de la cocina tinerfeña, que anoche vivió una jornada histórica con la recuperación de la estrella de Víctor Suárez en el sur. El equilibrio territorial se restablece, demostrando que la excelencia culinaria en Tenerife no entiende de puntos cardinales.







