Iñaki Unsain: “Quienes lleguen a septiembre sin piso tendrán que elegir entre pagar más, vivir más lejos o renunciar a lo que buscaban”

El Personal Shopper Inmobiliario Iñaki Unsain afirma que aquellos estudiantes que inicien la búsqueda en septiembre deberán asumir un mercado del alquiler con gran parte de la oferta ya absorbida y con una competencia creciente que ha obligado a muchas familias a asumir costes que hace pocos años “eran impensables”

“La vivienda universitaria se ha convertido en una carrera contrarreloj. A medida que se acerca el comienzo de las clases, la prioridad deja de ser encontrar el piso ideal y pasa a ser simplemente encontrar algo disponible”, afirma el PSI

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Miles de estudiantes afrontan estos días la recta final de la búsqueda de alojamiento para el próximo curso universitario. Sin embargo, el mercado del alquiler llega a septiembre con gran parte de la oferta ya absorbida y con una competencia creciente por las viviendas mejor ubicadas y con precios más ajustados.

Ante esta situación, el Personal Shopper Inmobiliario (PSI) de referencia a nivel nacional Iñaki Unsain lanza una advertencia clara: quienes todavía no hayan encontrado alojamiento deberán asumir que sus opciones serán progresivamente más limitadas.

Quienes lleguen a septiembre sin piso tendrán que elegir entre pagar más, vivir más lejos o renunciar a lo que buscaban. Probablemente encontrarán alguna opción, pero difícilmente será la misma que habrían encontrado hace unos meses”, afirma.

Según explica el experto, el mercado universitario ha cambiado de forma significativa durante los últimos años. Cada vez son más las familias que inician la búsqueda durante junio y julio, adelantando una demanda que tradicionalmente se concentraba a finales de agosto. Como consecuencia, los inmuebles con mejor relación calidad-precio suelen desaparecer antes del inicio del curso.

La vivienda universitaria se ha convertido en una carrera contrarreloj. A medida que se acerca el comienzo de las clases, la prioridad deja de ser encontrar el piso ideal y pasa a ser simplemente encontrar algo disponible”, señala.

Una presión que va mucho más allá de las grandes capitales

La situación se aprecia especialmente en Madrid y Cataluña, principal polo universitario del país. Según los últimos datos del Sistema Universitario Español, la comunidad madrileña concentra 19 universidades y 731 grados, la mayor oferta académica de España. Cada año recibe además a más de 78.000 estudiantes desplazados desde otras comunidades autónomas, una cifra que ilustra la enorme presión que soporta el mercado residencial en estas fechas.

A nivel nacional, cerca de 220.000 universitarios cambian de comunidad autónoma para cursar sus estudios, lo que representa aproximadamente uno de cada cinco estudiantes matriculados en enseñanzas presenciales. Para Unsain, estas cifras ayudan a entender por qué septiembre se ha convertido en uno de los meses más tensionados del calendario inmobiliario.

Hablamos de decenas de miles de jóvenes que necesitan vivienda para una fecha concreta. La oferta no crece al mismo ritmo que la demanda, así que quienes esperan demasiado suelen acabar compitiendo por un número muy reducido de opciones” apunta Unsain.

Más gasto y menos capacidad de elección

La tensión del mercado está provocando que los costes asociados a estudiar fuera de casa sigan aumentando. Actualmente, las residencias universitarias y colegios mayores suelen situarse entre los 850 y los 1.400 euros mensuales, dependiendo de la ubicación y los servicios incluidos. Paralelamente, el alquiler compartido continúa siendo la alternativa preferida por muchos estudiantes, aunque los precios también han experimentado una fuerte escalada.

No son extraños los casos de grupos de universitarios que alquilan viviendas por importes cercanos a los 4.500 euros mensuales, lo que supone alrededor de 750 euros por persona antes de suministros y gastos adicionales. “La urgencia está llevando a muchas familias a asumir costes que hace pocos años eran impensables. Hay quienes pagan meses completos sin ocupar la vivienda simplemente para garantizarse una plaza en el mercado”, explica Unsain.

Alejarse del campus, la solución más habitual

Ante la escasez de oferta en las zonas universitarias y en los centros urbanos, cada vez más estudiantes amplían la búsqueda hacia municipios periféricos o áreas metropolitanas mejor conectadas.

Esta tendencia permite reducir parcialmente el coste del alquiler, aunque implica mayores tiempos de desplazamiento y una experiencia universitaria distinta a la que inicialmente habían imaginado. Según Unsain, este cambio refleja una realidad cada vez más evidente: la ubicación ha dejado de ser un criterio prioritario para muchas familias.

Antes los estudiantes elegían dónde querían vivir y después buscaban vivienda. Ahora muchas veces ocurre al revés: primero encuentran una opción que pueden pagar y entonces reorganizan sus desplazamientos, sus horarios y su día a día” afirma.

La primera quincena de septiembre, decisiva

Desde la experiencia acumulada acompañando a compradores e inquilinos en mercados de alta demanda, Unsain considera que las próximas semanas serán determinantes para quienes todavía no han cerrado alojamiento.

Aunque insiste en que aún es posible encontrar vivienda, advierte de que la capacidad de negociación disminuye rápidamente conforme se acerca el inicio del curso académico. “Durante los primeros días de septiembre todavía hay margen para comparar alternativas. A finales de mes la situación es muy diferente. La mayoría de estudiantes encontrarán alojamiento, pero en muchos casos será el mercado quien decida por ellos y no al revés”, concluye.

El Digital Sur

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