Mientras la ciudad autónoma de Ceuta hace frente a un repunte sin precedentes en la presión fronteriza, el presidente del Gobierno central ha puesto rumbo a Lanzarote para iniciar su descanso estival. Esta evidente colisión de agendas ha desatado una dura crítica desde el Partido Popular de Gran Canaria. Su presidente insular, Carlos Sánchez, ha convertido el malestar regional en un espejo de la situación norteafricana, advirtiendo que “Canarias, como Ceuta, sabe perfectamente lo que significa sentirse abandonada por Pedro Sánchez cuando el Estado más debe responder”.
Para la formación conservadora, la elección de destino y el momento temporal del jefe del Ejecutivo resultan incomprensibles. El líder del PP grancanario ha tachado de “inaudito” que el mandatario socialista priorice sus días libres frente a una emergencia de Estado. En su opinión, la presencia de Sánchez en el archipiélago carece de sentido estratégico en este contexto: “Aquí pinta poco o nada. Donde debería estar es con nuestros compatriotas ceutíes, coordinando la respuesta del Estado, apoyando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y transmitiendo un mensaje de firmeza. No de vacaciones”.
El discurso del representante insular conecta la actual tensión en las fronteras de Ceuta con las cicatrices aún recientes de la crisis canaria. El trauma del campamento de emergencia en el sur de Gran Canaria sigue grabado en la memoria política de las islas. “Los canarios todavía recordamos el colapso del muelle de Arguineguín, convertido durante meses en el símbolo del fracaso de la política migratoria del Gobierno, con miles de personas hacinadas en condiciones indignas y una absoluta falta de planificación por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez”, ha recordado con dureza.
A este agravio, Sánchez añade la prolongada crisis en la tutela de menores extranjeros, un desafío demográfico y social que “ha dejado durante años a Canarias sola, soportando una presión asistencial insoportable mientras el Gobierno miraba hacia otro lado y utilizaba este drama humano únicamente como arma política para enfrentar a unas comunidades autónomas con otras”.
Lejos de ser un episodio aislado, el PP de Gran Canaria diagnostica el colapso en Ceuta como “la consecuencia directa de años de improvisación, debilidad y ausencia de una política migratoria seria”. Según el dirigente insular, Moncloa ha transformado la gestión fronteriza “en un instrumento de confrontación política en lugar de asumir su responsabilidad como Estado”.
Las críticas también apuntan a la geopolítica y a las relaciones internacionales. El líder popular considera que “Pedro Sánchez ha sido incapaz de liderar una estrategia eficaz para proteger las fronteras españolas y europeas. Su política exterior es un auténtico caos y sus continuos mensajes de debilidad han terminado trasladando la idea de que España es la puerta de entrada más fácil a Europa”. Esta falta de contundencia representa para Sánchez “el absoluto fracaso” diplomático, generando un peligroso efecto llamada: “Cuando un Estado transmite debilidad lanzamos un incentivo a las mafias que acrecienta ademas la desesperación de miles de personas. Eso es exactamente lo que ha ocurrido durante estos años.”
En sintonía con la estrategia nacional marcada por Alberto Núñez Feijóo —quien ha elevado a Ceuta y Melilla a la categoría de prioridades de Estado—, el PP grancanario exige un despliegue urgente que incluya a la Policía Nacional, Guardia Civil y Fuerzas Armadas, así como la activación de apoyos europeos. Además, exigen transparencia ante las presuntas alertas previas ignoradas por Interior. “Los españoles tienen derecho a saber por qué el Gobierno no reaccionó a tiempo y por qué, una vez más, ha llegado tarde a una crisis que afecta directamente a la seguridad de nuestras fronteras.”
De cara a reconducir la situación, Sánchez apeló a reconstruir la diplomacia vecinal basándola “en el respeto mutuo, la cooperación y la firme defensa de los intereses de España”. La exigencia a países terceros es clara: “Las relaciones entre Estados deben sustentarse en la reciprocidad, la transparencia y la buena fe, pero también en la defensa firme de nuestra integridad territorial. España no puede volver a proyectar una imagen de improvisación y debilidad”.
El dirigente insular concluyó su intervención reafirmando la empatía del pueblo canario hacia los ciudadanos de la ciudad autónoma, hermanados por el desgaste de la crisis. “Los canarios sabemos lo que es enfrentarse prácticamente solos a una crisis migratoria mientras el presidente del Gobierno permanece desaparecido. Lo vivimos en Arguineguín, lo hemos sufrido durante años con los menores migrantes y hoy volvemos a comprobar que Pedro Sánchez reacciona siempre tarde, mal o simplemente no reacciona”.






