Mientras el espacio aéreo de Gran Canaria se convierte en el escenario de simulacros de combate a gran escala del ejercicio Ocean Sky 2025, el 802 Escuadrón del Ala 46, con base en Gando, despliega su otra cara esencial: la de búsqueda y salvamento (SAR). Conocidos como los “ángeles de la guarda”, estos aviadores enfrentan un desafío doble durante las dos semanas de maniobras: ejecutar complejas misiones de rescate de personal en un entorno hostil simulado, mientras mantienen operativo su servicio de alerta permanente 24 horas al día, los 365 días del año, para todo el archipiélago canario.
El ejercicio, liderado por el Ejército del Aire y del Espacio, va más allá de los combates aéreos entre grandes fuerzas combinadas. Una de las misiones críticas asignadas al 802 Escuadrón es el simulacro de rescate de la tripulación de un avión de caza derribado en zona hostil. Para ello, un helicóptero Superpuma (HD-21) debe despegar en el menor tiempo posible, localizar la aeronave siniestrada y evacuar a los supervivientes.
Integración sin precedentes en el planeamiento

El teniente coronel Jesús Ramos, jefe del 802 Escuadrón, destaca un avance significativo en esta edición: “Lo más destacable del Ocean Sky de este año es que por primera vez hemos sido incluidos en el planeamiento de las misiones. Es algo que agradecemos, porque te sientes uno más en el ejercicio. Es un avance importante, porque el equipo está mucho más motivado e ilusionado y hace que suba nuestro nivel de capacitación”.
En concreto, la unidad llevará a cabo dos misiones de ‘personnel recovery’ o rescate de supervivientes. “Esto implica el planeamiento y la ejecución, es decir, entrar en zona, rescatar y volver a base”, explicó Ramos. El jefe del escuadrón subraya que integrar esta operación en el ejercicio es tan complejo como ejecutarla: “Esto supone que hay que reorganizar el tráfico aéreo, hacer contramedidas, la cobertura aérea que nos van haciendo los compañeros… el reto es igual de exigente a nivel de planeamiento previo como de desarrollo posterior de la misión”.
Alerta 24/7 y trabajo en equipo

La carga de trabajo durante el Ocean Sky es máxima. “Estamos cubriendo la alarma SAR 24/7 en todas las salidas de los cazas”, relató el teniente coronel. “Tenemos el helicóptero preparado a pie de pista para cualquier tipo de emergencia, incluyendo las que se hagan durante el arco nocturno”. Y añade: “Además, al margen del ejercicio en sí, también mantenemos nuestra alerta habitual en caso de que tuviéramos que acometer cualquiera de nuestras misiones habituales. Esto supone una gran carga de trabajo pero estamos encantados de hacerlo”.
Ramos también puso en valor el trabajo en equipo como pilar del éxito: “Una operación de este tipo implica a otras muchas unidades. En nuestro caso precisamos del apoyo de telecomunicaciones, sanidad, control de tráfico aéreo, seguridad informática… todo tiene que encajar”.
Un jefe que vuelve a casa
El teniente coronel Ramos se reincorporó al escuadrón justo para el ejercicio, al que llega recién nombrado en el destino. “Me despedí un martes de mi anterior destino, en el Estado Mayor del Mando Aéreo de Canarias, y el miércoles ya estaban llegando los aviones a Gando. Ha sido una vuelta a la casilla de salida”, comentó, ya que anteriormente fue piloto de helicóptero en esta misma unidad. “El mismo jueves entré de lleno en el ejercicio, y disfrutando mucho”, afirmó.
Misión permanente al servicio de Canarias
La misión del 802 Escuadrón se extiende más allá de los ejercicios. Su labor permanente incluye salvamento y rescate, apoyo a operaciones militares y vigilancia marítima. Para ello, mantienen en alerta constante, durante todo el año, una tripulación del avión de vigilancia marítima D.4 y otra del helicóptero HD-21. Ambas están entrenadas para despegar en el menor tiempo posible, listas para localizar aviones siniestrados, cooperar en rescates marítimos, evacuar enfermos o realizar transportes vitales entre las islas, siempre que hay vidas humanas en peligro.








