La tasa de actividad de las personas con discapacidad en Canarias se situó en el 28,4% durante el ejercicio 2024, lo que representa la cifra más baja de todas las comunidades autónomas y posiciona a las islas siete puntos por debajo de la media nacional, establecida en un 35,4%. Los datos provienen del último informe “Radiografía del mercado laboral de las personas con discapacidad”, un documento elaborado por Randstad Research y la Fundación Randstad publicado este martes a partir de los registros facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El análisis demográfico del territorio canario detalla que en 2024 residían en las islas un total de 97.500 personas con discapacidad en edad de trabajar, una franja que comprende a la población de entre 16 y 64 años. De este volumen, únicamente 27.700 personas se encontraban en situación activa en el mercado laboral. Las 69.800 personas restantes permanecían en la inactividad por motivos vinculados a la incapacidad permanente o la jubilación. Con estas cifras, la tasa de actividad canaria experimentó un descenso interanual de 0,4 puntos con respecto a los datos consolidados de 2023.
En relación con esta situación, la directora de proyectos de la Fundación Randstad en Canarias, Patricia Santana, ha declarado: “Los datos de 2024 nos recuerdan que Canarias sigue enfrentando un desafío importante en materia de inclusión laboral. Esta realidad no nos desanima; al contrario, refuerza nuestro compromiso para seguir desarrollando programas que acerquen a este colectivo al empleo y reduzcan la brecha con respecto a otras comunidades”.
En el panorama nacional, el mercado laboral contabilizó un total de 687.500 personas con discapacidad en situación activa (35,4%), una cifra que marca una tendencia de crecimiento en el periodo analizado y que se sitúa ligeramente por debajo del máximo de la última década. El empleo a nivel estatal en este segmento demográfico alcanzó su máximo histórico desde el año 2014, logrando una tasa de ocupación del 28,9%. El número total de trabajadores en activo se elevó a 560.400 personas. Desde 2014, la población ocupada dentro de este grupo ha sumado más de 166.000 trabajadores, lo que representa un incremento acumulado del 42% frente a la tasa del 22,6% registrada hace diez años.
Paralelamente, la tasa de paro en España para las personas con discapacidad descendió hasta el 18,5%. Durante 2024, el número de desempleados se redujo en 9.000 personas, una bajada que se reflejó tanto en hombres como en mujeres. A lo largo de la última década, la disminución acumulada del desempleo en este colectivo ha sido del 34%, lo que se traduce en una reducción de 64.400 personas paradas.
La distribución territorial del empleo evidencia una asimetría entre las distintas comunidades autónomas, reportando una dispersión de 16,5 puntos porcentuales entre los extremos de la tabla. Las mayores tasas de actividad se localizaron en Cantabria (44,9%), la Comunidad de Madrid (41,5%) y La Rioja (41,2%). En la zona inferior del registro se encuentran Canarias (28,4%), seguida de Galicia y Asturias, ambas con un 29,4%.
Finalmente, el informe segmenta los datos por tipo de diagnóstico, señalando a la población con discapacidad psicosocial como la que presenta mayor penalización laboral. Este grupo experimentó un crecimiento demográfico del 18% entre 2014 y 2024, seis puntos por encima del aumento del 12% registrado en el conjunto total de personas con discapacidad. De las personas con discapacidad psicosocial en edad de trabajar, únicamente el 29,8% constaban como activas, frente al 35,4% de la media general. La disparidad se replica en la empleabilidad: mientras el 28,9% del total de personas con discapacidad tiene trabajo, la cifra cae al 23,6% en las personas con diagnósticos psicosociales, lo que evidencia una baja participación en el mercado de trabajo y mayores dificultades en el acceso al empleo.






