La energía que se genera cerca, se queda cerca. Y ahora, en El Rosario, podrá llegar mucho más lejos.
La reciente aprobación del Real Decreto-ley 7/2026 ha ampliado de 2 a 5 kilómetros el radio del autoconsumo colectivo, un cambio técnico que, en la práctica, supone algo muy sencillo: más vecinos, más comercios y más empresas podrán conectarse a proyectos como El Rosario Solar y beneficiarse de una energía limpia, local y más asequible.
Hasta ahora, el alcance de este tipo de iniciativas estaba limitado a entornos muy cercanos. Con la nueva normativa, El Rosario Solar podrá extenderse prácticamente a todo el municipio y, además, dar el salto hacia Santa Cruz de Tenerife, alcanzando núcleos poblacionales como El Sobradillo, El Tablero, Acorán o Añaza. Una ampliación que refuerza su papel como red energética de proximidad, cada vez más amplia y accesible.
“Esto significa que la energía deja de ser algo lejano para convertirse en algo propio, cercano. Que un vecino pueda consumir la energía que se genera en su propio entorno cambia completamente la forma de entender el sistema energético”, explica Fidel Vázquez.
Pero no se trata solo de distancia. El nuevo marco también mejora las condiciones económicas del autoconsumo, facilitando que la energía que se genera en instalaciones renovables —como las placas solares— se aproveche mejor y se comparta entre más usuarios. El resultado: menos dependencia de grandes compañías, menos desperdicio energético y más ahorro en la factura.
En este nuevo escenario, además, se abre la puerta a impulsar instalaciones renovables de mayor tamaño, capaces de abastecer a cientos de hogares y negocios. “Estamos pasando de proyectos piloto a soluciones reales y escalables. Esto ya no es el futuro: es el presente de la energía”, añade Vázquez.
El Rosario Solar nació con una idea clara: que la energía no sea solo algo que se consume, sino algo en lo que también se participa. Un modelo en el que vecinos, pequeñas empresas y administración forman parte de una misma comunidad que genera y comparte su propia energía.
Con este impulso normativo, el proyecto da un paso más y refuerza su papel como uno de los ejemplos más avanzados de comunidades energéticas en Canarias. Un modelo que no solo reduce emisiones, sino que también contribuye a hacer la energía más accesible y equitativa.
Porque, al final, la transición energética no va solo de tecnología. Va de acercar la energía a las personas.






