El episodio de altas temperaturas que ha afectado al archipiélago en los últimos días ha llegado a su fin. Ante el descenso de las temperaturas y la mejora generalizada en los parámetros de humedad y viento, la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias ha dictaminado este 11 de septiembre de 2026 la finalización de la situación de alerta por riesgo de incendios forestales en la isla.
A pesar de esta evolución meteorológica favorable, el Cabildo de Tenerife, a través de la Consejería de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias, ha confirmado que la isla pasa a estar en situación de prealerta. Este escenario obliga a mantener activas una serie de medidas preventivas diseñadas para minimizar cualquier posibilidad de ignición, dado que el riesgo no ha desaparecido por completo.
Bajo este nivel de prealerta, continúa estrictamente prohibido encender fuego en exteriores, así como la quema de restos vegetales tanto agrícolas como forestales. De igual forma, permanece vigente la prohibición de utilizar en estos entornos cualquier tipo de maquinaria o herramienta susceptible de generar chispas. Para el resto de las actividades no existen restricciones formales, aunque la corporación insular ha establecido recomendaciones de grado 1 que invitan a la precaución, sin llegar a ser prohibitivas.
La consejera de Seguridad y Emergencias, Blanca Pérez, ha aclarado que la desactivación de la alerta se debe exclusivamente a la tregua meteorológica, advirtiendo de que el monte sigue siendo un entorno de especial vulnerabilidad durante toda la época estival. Por este motivo, ha insistido en que resulta imprescindible mantener la máxima precaución y extremar la prudencia en las áreas forestales.
Finalmente, la corporación insular ha trasladado un mensaje de agradecimiento a la ciudadanía por la responsabilidad demostrada durante los días más críticos del episodio de calor. Asimismo, el Cabildo hace un llamamiento para prolongar esta actitud prudente mientras dure la fase de prealerta, recordando que la colaboración de la población es una pieza clave e insustituible para prevenir los incendios y garantizar la protección del patrimonio natural de Tenerife.





