El Cabildo de Tenerife, a través del Consejo Insular de Aguas (CIATF), ha concluido la actualización de su cartografía de riesgos hídricos, un estudio que certifica la existencia de 27 áreas con una exposición significativa a inundaciones. Estas zonas vulnerables, que se han dividido para su estudio en 30 subtramos, atraviesan un total de 16 municipios y suman 101,15 kilómetros de cauces. La identificación de estas áreas servirá de base técnica para implementar medidas preventivas orientadas a la protección de los ciudadanos, los bienes materiales y las infraestructuras de la isla.
El documento conforma el tercer ciclo de planificación hidrológica para el periodo 2027-2033 y comprende tanto la revisión de la Evaluación Preliminar del Riesgo de Inundación (EPRI) como los Mapas de Peligrosidad y Riesgo de Inundación (MAPRI). Para lograr una radiografía exacta del terreno, los técnicos han sustituido los modelos convencionales por herramientas de alta precisión. El trabajo de campo se ha apoyado en levantamientos topográficos mediante drones y tecnología LiDAR para obtener modelos digitales del terreno de alta resolución. Paralelamente, se ha empleado el software IBER para realizar modelizaciones hidrológicas e hidráulicas bidimensionales, lo que ha permitido simular el comportamiento del agua y proyectar el alcance de las avenidas en escenarios con probabilidades de retorno de 10, 100 y 500 años.
A nivel administrativo, la redacción de estos mapas obedece al mandato de la directiva europea 2007/60/CE, que establece la obligación de revisar las planificaciones frente a inundaciones cada seis años (con hitos intermedios cada dos) para minimizar su impacto en la salud humana, el patrimonio, el medio ambiente y la economía. Tras su inminente publicación en el Boletín Oficial de Canarias (BOC), toda la documentación técnica se someterá a un periodo de consulta pública de tres meses, un trámite indispensable antes de elaborar el definitivo Plan de Gestión del Riesgo de Inundación (PGRI).
Sobre el avance de este proceso, la consejera insular de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias, Blanca Pérez, señala que “los trabajos que sometemos a consulta pública representan un gran avance en el diagnóstico de los potenciales riesgos de inundación, y permitirán reaccionar frente a estos eventos con mayor celeridad y eficacia, ya que entre otros resultados se publican mapas que identifican las zonas que resultarían inundadas en distintos escenarios de probabilidad”. Asimismo, la consejera subraya que “estos trabajos se suman a los esfuerzos preventivos realizados por el Cabildo de Tenerife frente a otros riesgos para la ciudadanía como el volcánico o el de incendios forestales”.
El catálogo de las 27 Áreas con Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI) desglosa de manera exhaustiva los 30 subtramos afectados. En el área metropolitana, Santa Cruz de Tenerife concentra el riesgo en el barranco del Bufadero con 1,19 kilómetros, el barranco de Santos con 1,38 kilómetros, el barranco del Hierro con 3,70 kilómetros y el barranco de Almeyda con 3,36 kilómetros. A esta red se añaden los cauces que la capital comparte con La Laguna, concretamente el subtramo del barranco de Santos-Barranco de Macario, que abarca 8,36 kilómetros, y el barranco del Muerto con una longitud de 4,87 kilómetros.
Exclusivamente dentro del municipio de La Laguna, el mapa advierte del riesgo en otras ramificaciones del barranco de Santos, afectando a la zona de La Carnicería a lo largo de 4,88 kilómetros, al entorno de Valle Vinagre-Valle Colino con 1,83 kilómetros de cauce, y al eje comprendido entre Cha Marta y el barranco de Atalaya, que suma 8,66 kilómetros de exposición. Por su parte, en el municipio de Tegueste el diagnóstico delimita 4,01 kilómetros de riesgo en el barranco Agua de Dios.
En la vertiente norte, el cauce con mayor extensión de peligrosidad detectada es el barranco Martiánez en La Orotava, con 12,41 kilómetros. La comarca también registra tramos compartidos, como el barranco de San Felipe, que discurre por Puerto de la Cruz, La Orotava y Los Realejos durante 5,02 kilómetros, o el barranco Lomo de los Pastores, que divide Puerto de la Cruz y La Orotava a lo largo de 4,26 kilómetros. La radiografía septentrional se completa con el barranco Palo Blanco en Los Realejos con 4,96 kilómetros, el barranco del Preceptor en Icod de los Vinos con 3,77 kilómetros, el barranco La Herrera en La Guancha con 2,33 kilómetros, el barranco de Blas en Los Silos con 0,65 kilómetros y, finalmente, medio kilómetro del barranco La Hoya a su paso por Garachico.
El sur y suroeste de la isla concentran el resto de los puntos críticos. En el municipio de Adeje se vigilarán 5,25 kilómetros del barranco de Torviscas y 2,8 kilómetros del barranco del Infierno. Su vecina Arona registra tres focos principales: el barranco de Aquilino con 2,75 kilómetros, el conjunto de Los Mogotes y Las Arenitas con 2,28 kilómetros, y el barranco La Carnada con 1,49 kilómetros. En la comarca de Abona, Granadilla presenta riesgo en el barranco Cha Joaquina con 2,82 kilómetros, en el barranco de la Barca con 1,78 kilómetros y en el barranco de Castro Nuevo con 0,99 kilómetros. Completando el mapa insular, Guía de Isora incorpora a la lista el barranco de San Juan con 1,32 kilómetros y el barranco de Guía con 1,19 kilómetros, mientras que Santiago del Teide incluye el barranco Archipenque con 0,84 kilómetros y Candelaria cierra el inventario con 1,50 kilómetros de vigilancia en el barranco Los Guirres.





