Un nuevo accidente entre dos vehículos ha vuelto a poner el foco este lunes en la calle Tinguafaya, en Chayofa (Arona), la misma vía en la que hace algo más de un mes murió atropellada una perrita cuyo conductor no llegó a detenerse. Los residentes, que llevan años reclamando medidas contra el exceso de velocidad, aseguran que la situación “continúa sin resolverse” y lamentan que, tras el revuelo generado por aquel suceso, siguen sin ver una solución efectiva.
Theo Rubio, vecina de la zona y portavoz del malestar del barrio, recuerda que el accidente de este lunes se ha producido en “una zona cuya seguridad llevamos meses reclamando”. Los vecinos sostienen que el episodio no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un problema que consideran conocido desde hace tiempo.
Señales de 20 km/h y marcas de 30 km/h en el asfalto
Tras la repercusión pública del atropello de Zuri, el Ayuntamiento de Arona modificó las señales verticales de la calle, que pasaron de indicar 30 km/h a 20 km/h. Según los vecinos, el cambio se realizó durante la noche y ha dejado una señalización incoherente: en el asfalto se mantienen las marcas de 30 km/h, mientras que en otros puntos hay señales verticales de 20 km/h. Rubio lanza una pregunta a la administración local:
“¿En qué situación queda una vía en la que la señalización no es coherente y donde, además, los vehículos continúan circulando a velocidades que los vecinos consideramos peligrosas?”
Theo Rubio, vecina de Chayofa

Vehículos a 50, 60 e incluso 70 km/h, según los residentes
El problema de fondo, insisten los vecinos, es que los límites no se respetan. “Ni el límite de 20 km/h ni el de 30 km/h parece respetarse”, afirma Rubio, que asegura que los residentes siguen viendo “vehículos que bajan a velocidades muy elevadas, de 50, 60 e incluso 70 km/h”. Una situación que, a su juicio, se repite pese a las advertencias: “¿Cuántas veces tenemos que advertir del peligro para que se adopten medidas efectivas?”.
“No estamos pidiendo un privilegio. Estamos pidiendo seguridad”
Los vecinos aseguran que han agotado las vías a su alcance. “Durante todo este tiempo hemos presentado reclamaciones y quejas ante el Ayuntamiento. Hemos etiquetado a sus responsables en redes sociales. Hemos intentado que se nos escuche por distintas vías”, detalla Rubio, que lamenta que siguen “sin recibir una respuesta que se traduzca en una solución real y efectiva”.
“No estamos pidiendo un privilegio. Estamos pidiendo seguridad”, subraya la vecina, que también cuestiona que los residentes deban recurrir a la prensa para ser escuchados: “¿Es necesario que cada nuevo accidente vuelva a generar un revuelo mediático para que se actúe?”. Su mensaje a los responsables municipales es directo: “No queremos esperar a que ocurra una tragedia de mayor gravedad para que se tomen medidas. Queremos que se actúe ahora”.






