El Cabildo de Tenerife ha simulado este jueves, 22 de octubre de 2026, la elevación del semáforo volcánico a nivel naranja, dentro del ejercicio VULCANEX. El escenario planteado supone un incremento de la actividad volcánica asociado a una posible erupción en el sector noroeste de la Isla, además del riesgo de desprendimientos en distintos puntos del territorio insular, especialmente en el entorno de Masca y la carretera de Teno, en Buenavista del Norte.
La decisión simulada se produce en el marco de la activación del Plan de Actuación Insular de Riesgo Volcánico (PAIV), después de que el Comité Científico analizara unos parámetros que, en el supuesto del ejercicio, apuntan a un aumento de la actividad sísmica superficial, a deformaciones del terreno y a variaciones en las emisiones de gases de origen volcánico en el noroeste de Tenerife.
La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, describió el escenario como uno de máxima alerta: “La evolución de la actividad sísmica y los indicadores que están registrando los equipos científicos nos sitúan en un escenario de máxima alerta. La posibilidad de que se produzca una erupción volcánica en las próximas horas o días nos obliga a anticiparnos y a adoptar todas las medidas necesarias para proteger a la población”. Dávila añadió que se trata de “una situación que exige actuar con rapidez, coordinación y responsabilidad”, y precisó que “todas las administraciones y los servicios de emergencia estamos trabajando de manera conjunta, siguiendo las indicaciones de la dirección del PEVOLCA y de los equipos científicos”.
La presidenta insular dirigió además un llamamiento a la calma a la población. “Es fundamental mantener la calma, seguir exclusivamente las comunicaciones oficiales y atender las instrucciones de las autoridades. La colaboración de los vecinos es imprescindible para que cualquier medida de protección o evacuación pueda desarrollarse con seguridad. Nuestra prioridad absoluta son las personas. Estamos preparados para movilizar los recursos que sean necesarios y actuar de manera inmediata ante cualquier cambio en la situación. No vamos a esperar a que el riesgo se materialice para tomar decisiones que permitan proteger vidas”, afirmó.
El supuesto contempla la posibilidad de un evento eruptivo en las próximas horas o días, aunque los indicadores no permiten determinar con exactitud ni el momento ni la localización de una eventual erupción. Entre las áreas consideradas figuran las del entorno de Guía de Isora y Adeje. Ante este panorama, el Cabildo estudia la evacuación preventiva de las personas vulnerables que residen en las zonas altas identificadas, así como la restricción del uso público de la Corona Forestal, de los barrancos y de los senderos, y la limitación de determinadas actividades en galerías.
El director técnico de Protección Civil de Tenerife, Néstor Padrón, explicó que “la declaración del nivel naranja supone pasar a una fase de preparación operativa mucho más intensa, en la que debemos anticipar los recursos necesarios, identificar a la población que puede necesitar asistencia y establecer las medidas de protección que permitan actuar con rapidez si la situación evoluciona”. Padrón señaló también que “uno de los principales objetivos de VULCANEX es comprobar que los protocolos funcionan, que existe una comunicación eficaz entre todos los organismos implicados y que somos capaces de ejecutar medidas preventivas de forma coordinada, ordenada y segura”.
Desde el ámbito científico, el director científico del PEVOLCA, Ithaiza Domínguez, indicó que, en el escenario planteado, los indicadores analizados muestran un incremento de la actividad volcánica compatible con un posible ascenso de magma hacia niveles más superficiales. “La combinación de actividad sísmica, deformación del terreno y cambios en la emisión de gases constituye un conjunto de señales que debemos analizar de forma integrada. En este supuesto, los parámetros indican una evolución del proceso volcánico que justifica reforzar las medidas preventivas, aunque no permiten establecer con precisión cuándo ni dónde podría producirse una erupción”, señaló Domínguez.
El responsable del PEVOLCA subrayó, por último, que “la información científica es fundamental para orientar las decisiones de protección civil. Nuestro trabajo consiste en evaluar continuamente los indicadores, interpretar su evolución y trasladar a las autoridades los distintos escenarios posibles, siempre teniendo en cuenta los márgenes de incertidumbre”.







