Antonio Martinón advierte en Adeje del riesgo de la IA para la democracia y reivindica el humanismo

El exrector de la Universidad de La Laguna abrió la 33ª Universidad de Verano de Adeje con una conferencia en la que analizó los impactos políticos y sociales de la IA y reclamó su regulación al servicio de las personas

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El matemático y exrector de la Universidad de La Laguna Antonio Martinón Cejas ha inaugurado este viernes 3 de julio la 33ª edición de la Universidad de Verano de Adeje con la conferencia “Reflexiones de un canario sobre el mundo de mañana”.

Su intervención se centró especialmente en el desarrollo de la inteligencia artificial y sus implicaciones no solo tecnológicas, sino también políticas. Ante lo que definió como la tentación de determinados tecnólogos millonarios de utilizarla para controlar la sociedad, defendió el valor del humanismo y apeló a la responsabilidad institucional y ciudadana para proteger la democracia frente a esta amenaza.

La ceremonia incluyó además actuaciones musicales de artistas del municipio: la timplista Alba Chávez, el dúo Voz y Alma, integrado por Daniela Díaz Santana y Pablo Bello Muñoz, así como el coro de la Escuela Municipal de Música de Adeje.

En su intervención, el alcalde destacó la Universidad de Verano como un servicio a la ciudadanía “serio y consolidado”, que ha logrado mantenerse en el tiempo frente a la desaparición de otros programas de formación estival en distintas localidades. “Quizá nuestra vitalidad se explique porque estos cursos sirven a una sociedad joven y de gran transformación”.

Rodríguez Fraga también subrayó el afianzamiento del Campus del Sur, que el próximo curso impartirá docencia presencial prácticamente en su totalidad.

Por su parte, el rector señaló que la convocatoria de este año ha sido un éxito, con casi 500 personas inscritas, y con la matrícula aún abierta, lo que la sitúa como la mejor cifra de asistencia de la última década. Este volumen de participación ha permitido, además, que no se haya cancelado ningún curso ni taller.

García atribuyó la continuidad y consolidación de la Universidad de Verano de Adeje a su capacidad de adaptación a la realidad sociológica de cada momento, y reafirmó el compromiso institucional de seguir fortaleciendo el Campus del Sur con nuevas actividades, más allá del Grado en Turismo ya existente.

Una mirada al futuro

El título de la ponencia de Antonio Martinón alude al “mundo de mañana”, en un homenaje a la obra de dos autores que han sido importantes para él: Stefan Zweig, quien escribió “El mundo de ayer”, y Ryszard Kapuściński, autor de “El mundo de hoy”. En ese juego referencial, al exrector de la Universidad de La Laguna le ha tocado mirar hacia el futuro.

Al inicio de su intervención advirtió de que, por cuestiones de tiempo, dejaría fuera asuntos que también le importan, como es el caso de la situación de las mujeres, y que su discurso iba a plantear reflexiones y preguntas, más que respuestas.

El ponente consideró que existe un “injustificado” pesimismo por el futuro. Si bien reconoció que sigue habiendo problemas, señaló que hay datos objetivos que indican avances durante las últimas décadas en cuestiones como la desigualdad y la pobreza extrema. Cree que es peligroso dejarse llevar por el derrotismo de creer que el planeta no tiene solución porque eso conduce a que las personas se desentiendan de la situación. “El mundo tiene arreglo y solución”, sentenció.

Tras las revoluciones agrícola e industrial, que supusieron momentos de grandes cambios, tanto positivos como negativos, para la sociedad, hace unos 60 años llegó una revolución tecnológica igualmente disruptiva, en la cual la combinación del desarrollo de la informática y de las comunicaciones ha desembocado en el gran hallazgo de los últimos tiempos, la Inteligencia Artificial. “Es un ámbito muy nuevo ante el que muchos estamos expectantes e interesados porque se abren avenidas de beneficios para todos, pero también riesgos enormes. Y no sabemos cómo va a evolucionar porque está en sus inicios”.

Martinón se refirió en varias ocasiones a la reciente encíclica del papa León XIV “Magnifica humanitas” que, connotaciones religiosas aparte, recomendó por considerarla “un documento muy valioso desde el punto de vista de la observación social”. En ella el pontífice recalca que la IA “no es neutral”, puesto que “adopta el rostro de quien la concibe, la financia, la controla y la regula”.

¿Y quiénes son, exactamente, esas personas? Martinón mencionó el caso de dos de ellas: Dario Amodei, fundador de la compañía Anthropic, responsable de la IA Claude; y Peter Thiel, cofundador de Palantir, una empresa que está poniendo esta tecnología al servicio de conflictos bélicos como los de Ucrania y Gaza con resultado inquietantes.

Sobre el primero, Martinón destaca que, pese a ser responsable de una IA, ha advertido de que se trata de una herramienta tan poderosa que podría ser causa de un gran bienestar, pero también suponer un gran peligro para los humanos, por lo que hay que permanecer alerta ante ella: “Que tecnologías anteriores no hayan destruido la sociedad no es garantía de que la IA siga el mismo camino”, advierte Amodei.

En cuanto a Thiel, Martinón lo caracterizó como a un “libertario reaccionario” cuyas actuaciones han dejado clara su intención de tratar de moldear el mundo según sus necesidades, aludiendo para lograrlo a “una épica en torno al avance tecnológico” que se antepone al propio bienestar de las personas.

En ese marco se está desarrollando la IA, que entre otros peligros va a suponer la destrucción de muchos empleos, así como la creación de otros nuevos. Esto tendrá impactos económicos, puesto que las personas necesitan trabajar para ganar el dinero que les permita subsistir, pero también va a tener consecuencias sociales de otro tipo: “El trabajo es la manera en que la mayoría de nosotros socializamos con otros humanos, forma parte esencial de la vida y de la liberación de la mujer”.

Del mismo modo que la energía atómica alentó una Guerra Fría entre EE.UU. y la extinta URSS, el advenimiento de la IA ha disparado otra Guerra Fría, esta vez digital, nuevamente entre EE. UU. y, ahora, China, en la cual la UE es un agente muy secundario dada sus carencias tecnológicas en este campo. En este conflicto, el peligro reside en que las personas pasen a ser consideradas datos, engranajes o mercancías. “La preocupación es que el ser humano deje de serlo y se convierta en un mero activo”.

Por ello, Martinón se une a quienes creen que es necesario regular la IA para que esté al servicio de las personas y, por ello, “no puede estar en manos de tecnólogos que deciden el futuro de la humanidad y amenazan a los gobiernos por el desprecio que sienten hacia los derechos humanos y la democracia”. Pese a todo, el ponente cree que las personas todavía pueden contribuir a revertir la situación, pues sumando voluntades individuales es posible lograr grandes cambios y, así, proteger la democracia, que es “el único ámbito donde puede darse la libertad”.

El Digital Sur

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