Durante el primer trimestre de este año, la Policía Local de Arona ha desplegado una estrategia operativa orientada al refuerzo de la seguridad ciudadana y la mejora de la convivencia vecinal que se ha saldado con casi una treintena de controles preventivos y un total de 29 personas arrestadas.
Las intervenciones se han focalizado principalmente en los núcleos poblacionales de El Fraile, Guaza, Costa del Silencio y El Palm-Mar, donde los efectivos han incrementado su presencia a través de controles selectivos de vehículos y la identificación de numerosos individuos en puntos estratégicos de la geografía municipal.
Según la información facilitada por la administración del cuerpo, estos dispositivos continuados tienen como propósito “garantizar el cumplimiento de la normativa vigente, prevenir conductas incívicas y reforzar la percepción de seguridad tanto entre la población residente como entre quienes visitan el municipio”. Para lograr este objetivo, la casi treintena de controles desplegados se ha centrado en la verificación documental de los ciudadanos, la realización de pruebas de alcohol y drogas, y la vigilancia general orientada a anticiparse a conductas de riesgo y mantener el orden público.

En el ámbito estrictamente penal, el balance de estos primeros tres meses arroja 29 detenciones. El delito con mayor incidencia ha sido la violencia de género, motivo por el cual los agentes han privado de libertad a 14 personas. A esta cifra le siguen ocho arrestos por robo de vehículo a motor y dos por delitos de usurpación. El resto de las detenciones practicadas responden a órdenes judiciales de búsqueda y detención, casos de estafa, desobediencia a agentes de la autoridad, robo con violencia y delitos de lesiones.
Por otra parte, la labor sancionadora en el marco de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana ha derivado en la tramitación de 64 actas por diversas infracciones. El grueso de estos expedientes administrativos corresponde al consumo de estupefacientes en la vía pública, acumulando un total de 50 denuncias. Las 14 actas restantes se han levantado por faltas de respeto hacia los propios agentes, desobediencia a la autoridad, alteraciones del orden público y el porte de armas prohibidas.
De forma paralela a los controles planificados, las patrullas han dado respuesta a múltiples llamadas y requerimientos vecinales. Estas incidencias han estado relacionadas mayoritariamente con molestias ocasionadas por ruidos, alteraciones del orden público y pequeños altercados en la calle. Fuentes policiales subrayan que la rápida intervención de las dotaciones ha permitido restablecer la normalidad en todas las zonas afectadas, una actuación que ha sido clave para continuar “reforzando la confianza ciudadana en los servicios de seguridad”.






