El Ejecutivo ha sacado nuevamente a concurso la licitación para el suministro de balas de 9 milímetros destinadas a la Guardia Civil, una medida que llega tras siete meses en los que el cuerpo ha carecido de este abastecimiento. La Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), organización que engloba a todos los empleos y escalas de la institución, ha valorado este lunes [13] de forma positiva la publicación del nuevo contrato, aunque advierte de las importantes deficiencias que aún persisten en la dotación de material de los agentes.
El origen de esta falta de suministros se remonta al año 2024. Tras el conflicto entre Israel y Gaza, el Gobierno de Pedro Sánchez dio la orden de paralizar las contrataciones con empresas israelíes. En aquel momento, la Guardia Civil acababa de formalizar un acuerdo con una compañía de dicho país para la adquisición de munición. La ruptura de este compromiso dejó a los efectivos desabastecidos, un hecho que ha perjudicado seriamente tanto a la operatividad diaria del cuerpo como a la formación de sus miembros.
El impacto de esta carencia se ha reflejado de manera directa en las prácticas de tiro (PATIO) que deben realizar los agentes de la Benemérita. Durante el año 2024, los guardias civiles disponían de una media por componente, arma y ejercicio de unos 80 cartuchos para arma corta y alrededor de 50 para arma larga. En contraste, los recortes han provocado que durante este año las cifras se hayan reducido drásticamente, pasando a contar con “poco más de 30 balas o cartuchos para corta y larga”.
La asociación subraya que esta situación ya fue denunciada en su momento ante el Consejo de la Guardia Civil, donde alertaron de los serios problemas de suministro que terminarían materializándose. Ante la nueva licitación, la organización señala que, si bien celebran la iniciativa, “está claro que este año a los guardias civiles no nos solucionará el problema”. La AEGC justifica esta postura recordando que los plazos del proceso, desde su publicación hasta que se haga efectiva la adjudicación y comiencen las entregas, se demorarán durante meses.
A esta demora temporal se suma una limitación material, ya que el contrato que ha salido a licitación hace referencia únicamente a las balas de 9 milímetros para arma corta. Sobre la dotación del armamento restante, desde la asociación denuncian que “hasta la fecha seguimos sin saber nada”.
Por estos motivos, instan al Gobierno a actuar con mayor agilidad para evitar que la salida del resto del armamento que necesita la Benemérita quede demorada en el limbo. La organización reclama que se garantice el suministro integral de este material esencial y califica de “inaceptable que la decisión de romper un contrato firmado con una empresa israelí, haya dejado a los guardias civiles desabastecidos”. La AEGC concluye su comunicado lamentando que, ante estas situaciones, acaban siendo siempre los agentes quienes “sufren las consecuencias”.






